Manos que heredan la tierra y mantienen viva la memoria en Tobatí

Carolina Noguera lleva 40 años trabajando el barro con sus manos para ganarse el pan. Aprendió el oficio de la cerámica de su madre y hoy lo transmite a sus hijas. Su historia protagoniza una serie documental que une a las alfareras de Tobatí con mujeres ceramistas de China.

| Por La Tribuna
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El oficio de Carolina Noguera es trabajoso y requiere paciencia, pero a Carolina Noguera le apasiona porque no solo es sustento, sino también historia.
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En la compañía 21 de Julio de Tobatí, las manos de Carolina Noguera conocen un lenguaje que aprendieron mucho antes de que pudiera imaginar que sería su trabajo. El oficio de la alfarería lo heredó de su madre, Mercedes Noguera, y hoy intenta que ese conocimiento llegue también a sus hijas.

Hace alrededor de 40 años que Carolina trabaja la arcilla con parsimonia, en un proceso cuyo resultado final le permite ganarse el sustento. Su historia familiar forma parte de “Hijas de la arcilla”, una serie documental de China Global Television Network (CGTN) que acompaña a las mujeres que mantienen vivo el ñai’ũpo, la técnica tradicional paraguaya de cerámica modelada a mano.

“Es algo que viene de generaciones”, resume la historia que atraviesa a las mujeres de su familia. Y es que Mercedes, madre de Carolina y de sus hermanas, también dedicó su vida a la alfarería y continuó trabajando incluso durante los embarazos de sus 15 hijos. Sus hijas crecieron mirando ese oficio y terminaron aprendiendo a transformar la tierra en piezas que hoy llevan consigo una parte de esa memoria familiar.

Un recurso natural que se está agotando

El trabajo comienza mucho antes del modelado. Carolina participa en la extracción del ñai’ũ, el barro negro, y del caolín, el barro blanco. Después llegan la preparación, el modelado, el pulido, la cocción y, finalmente, la venta de cada obra. Entre sus creaciones se encuentran sus conocidos ángeles negros, obtenidos mediante técnicas tradicionales de ahumado.

Detrás de esas elaboradas piezas hoy existe una preocupación. Conseguir el barro es cada vez más difícil por la reducción de los humedales y las limitaciones para acceder a zonas que hoy pertenecen a propietarios privados. A eso se suma el desafío de que no siempre las nuevas generaciones encuentran en este oficio una posibilidad económica para continuar.

El documental llevó esa realidad hasta Jingdezhen, China, y descubre que, a miles de kilómetros, otras mujeres enfrentan una pregunta parecida: la de cómo evitar que una tradición desaparezca.

Historias paralelas con una misma esencia

Carolina y las ceramistas chinas nunca se encontraron, pero en este documental sus historias dialogan a través de la arcilla. En ambos lugares, una madre enseña, una hija aprende y la tierra pasa de unas manos a otras, para crear y subsistir.

Así, desde un rincón de Tobatí, una tradición familiar encuentra un inesperado puente con el otro lado del mundo. Y mientras alguien siga aprendiendo a amasar, modelar y cuidar ese barro, la historia todavía tendrá quién la sostenga.

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