A los 14 años, Luz deja su hogar en el interior del país con la promesa de que, si viene a Asunción, podrá estudiar. Pero esa oportunidad en la gran ciudad que imaginaba como maravillosa no eran más que espejitos y engaños. En cuestión de días, sus proyectos estudiantiles se transforman en largas jornadas de quehaceres domésticos, algunos muy pesados para su edad. La historia de Luz es la de muchas niñas que padecen diferentes situaciones reales de criadazgo, que persisten en Paraguay.
Su vida llegará al escenario de la mano de “La Casa que no era mía”, una obra presentada por la organización humanitaria Plan International Paraguay y Koha, empresa que promueve emprendimientos con impacto. La campaña apunta a poner en discusión una práctica que suele presentarse como una “ayuda” para niñas y niños vulnerables, pero que no hace otra cosa que truncar sus infancias.
Tener “criadita” no es ayudar
El criadazgo implica que niñas, niños y adolescentes pasen a vivir en hogares de terceros para realizar tareas domésticas. A cambio, la persona que trae al menor le promete estudiar o mejorar sus condiciones de vida, pero el resultado casi inmediato es el alejamiento de su familia, la exposición, la explotación y el abuso.
La Encuesta Nacional de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes estimaba que hasta el 2011 había 46.993 menores en situación de criadazgo en Paraguay. Además, el 81,6% de quienes realizaban trabajo doméstico en hogares de terceros eran niñas y adolescentes mujeres, lo que muestra el fuerte componente de género que tiene esta realidad.
“El criadazgo está naturalizado porque se cree que se le está haciendo un favor a la niña o al niño”, señaló Noelia Errecarte, representante país de Plan International Paraguay. Advirtió a los padres que, cuando permiten que sus hijos vengan a vivir a otro hogar lejos de ellos, están aumentando la posibilidad de que sean víctimas de múltiples formas de abuso.
La ONU nos advirtió sobre prevenir el criadazgo
En 2024, el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas recomendó a Paraguay fortalecer la prevención y erradicación del criadazgo, además de garantizar la permanencia educativa, la protección social y la atención de las infancias ante vulneraciones. También planteó la necesidad de fortalecer el apoyo a las familias de escasos recursos, para que no tengan la necesidad de arriesgar a sus hijos.
En esa línea, organizaciones de la sociedad civil plantean que el criadazgo sea prohibido expresamente mediante una definición legal clara. Actualmente, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social impulsa que el listado de 26 actividades consideradas trabajo infantil peligroso, entre ellas el criadazgo, y que deje de estar establecido únicamente por decreto y pase a contar con una ley.
La obra se presentará el viernes 4 de septiembre, a las 20:30, en la Manzana de la Rivera, con acceso libre y gratuito, previa inscripción.


