La prevención de quemaduras y el acompañamiento de los menores durante su recuperación son los ejes de una campaña impulsada por el Centro Nacional de Quemaduras y Cirugías Reconstructivas (Cenquer), con apoyo del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) y del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
Se busca reducir accidentes evitables e impedir que pacientes pediátricos abandonen tratamientos por burlas en el entorno escolar. La propuesta es que el MEC incorpore contenidos didácticos en el kit escolar dentro del programa Ñe’ery.
El director general del Cenquer, Saúl Zaputovich, informó que en los últimos seis meses unos 188 niños fueron internados por quemaduras, sin incluir atenciones ambulatorias. “Es un porcentaje altísimo de quemaduras que son absolutamente evitables”, afirmó.
Tratamiento y bullying
El Cenquer confecciona y entrega gratuitamente ropa compresiva a medida. Zaputovich explicó que “algunos niños dejaron de utilizarla por situaciones de bullying en escuelas o círculos de amigos”. Varias dependencias del Centro comenzaron a trabajar para favorecer la continuidad del tratamiento. “Creemos que podíamos llegar de manera masiva a los niños, crear conciencia”, dijo.
La ropa compresiva forma parte de la rehabilitación, ayuda a prevenir y tratar cicatrices hipertróficas, queloides y retracciones. Debe utilizarse 23 horas al día durante seis a ocho meses y, en algunos casos, hasta dos años. Anteriormente quienes necesitaban estas prendas debían viajar a Chile o Argentina. El Cenquer capacitó a su personal de ropería para confeccionarlas y actualmente las entregas son gratis para niños y adultos. Para quienes necesitan presoterapia en el rostro, se diseñaron máscaras con dibujos animados para facilitar la aceptación de la prenda.
Prevención desde las aulas
Como parte de la campaña, se presentó el cuento audiovisual “Añua y Aramí Rendy’y”: “Un abrazo y un cielo sin quemaduras”, protagonizado por dos niños para transmitir mensajes de prevención, empatía e inclusión.
El ministro del MEC, Fernando Ramírez, anunció que estos materiales llegarán a las escuelas mediante cuentos, videos e impresos, para enseñar sobre los riesgos y promover el respeto hacia quienes utilizan prendas compresivas durante su recuperación. “Estamos a tiempo de que estas acciones simples y sencillas generen ese mensaje de transformación”, dijo.
La ministra de Salud Pública, María Teresa Barán, resaltó el uso del libro y de los materiales para enseñar sobre riesgos cotidianos, como la manipulación del fuego, el agua caliente y la jarra eléctrica, entre otros.

