A sus 93 años, Lilia Piatti siente la satisfacción de sumar un nuevo título a una trayectoria dedicada a la educación. Ayer lunes defendió nada menos que su tesis doctoral ante un tribunal del Instituto Nacional de Educación Superior doctor Raúl Peña (Inaes) y culminó un proceso que describe como apasionante. Investigó los desafíos que plantea la incorporación de nuevas tecnologías al aprendizaje de los estudiantes adultos.
Específicamente, su trabajo se centró en “El impacto de la brecha digital en el aprendizaje andragógico de alumnos universitarios que utilizan plataformas de videos como herramienta de aprendizaje”. La investigación pone el foco en las dificultades que pueden surgir cuando las herramientas tecnológicas pasan a ocupar un lugar cada vez más importante dentro de los procesos educativos.
El tema no le resultó ajeno. La propia investigadora tuvo que enfrentarse a las dificultades del manejo tecnológico cuando retomó sus estudios durante la pandemia. Aquella experiencia terminó convirtiéndose en una inquietud académica que desarrolló durante el doctorado.
El conocimiento como refugio del dolor emocional
En su recorrido para llegar hasta la tesis, pasó primero por una maestría en Metodología de la Investigación Científica, que culminó a los 90 años. Justo cuando estaba más entusiasmada con el doctorado, la vida le puso una prueba difícil, con la muerte de su hija Marta. El golpe fue duro y suspendió su investigación por cuatro meses, pero el acompañamiento de sus tutores le dio fuerzas para retomar el trabajo hasta llegar a la defensa, refugiándose así en el conocimiento para apaciguar su dolor emocional.
Para Piatti, completar el doctorado en el Inaes tuvo un significado especial. Allí había comenzado su carrera docente el 2 de enero de 1975, por lo que regresar a esa institución para culminar su formación de alto nivel representó el cierre de un ciclo.
Más allá del título obtenido, la doctora Piatti nos cuenta que quiere seguir participando de módulos cortos para mantenerse actualizada en las tendencias académicas. Entre sus intereses actuales figura adentrarse en el conocimiento de la inteligencia artificial y su aplicación al aprendizaje.
Aprender sin límites
“Mi objetivo principal es ayudar a los demás”, sostuvo, al tiempo de contarnos que le encanta compartir conocimientos adquiridos con colegas, alumnos y familiares, además de continuar orientando a quienes recurren a ella con consultas.
Con la defensa de ayer, Lilia Piatti, de 93 años, no solo culminó un doctorado en Educación, sino que convirtió una experiencia personal en una pregunta académica sobre los desafíos que enfrentan otros adultos frente a las nuevas formas de aprender.


