Esta mañana durante su homilía, el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de la Arquidiócesis de la Santísima Asunción, llamó a no permanecer indiferentes ante las situaciones de violencia, abuso, explotación e injusticia que afectan a distintos sectores.
Al reflexionar sobre las lecturas de la jornada, planteó tres palabras como ejes del mensaje; la lucha, la resurrección y la esperanza. En el primer punto, vinculó la imagen del dragón del Apocalipsis con las fuerzas que destruyen, oprimen y atropellan la vida humana. En ese contexto, mencionó especialmente a niños y jóvenes víctimas de violencia y abuso, personas afectadas por la trata, campesinos y pueblos indígenas.
“Cuando una persona es humillada, utilizada y abandonada toda nuestra sociedad resulta herida”, sostuvo, al remarcar que el sufrimiento de una persona compromete al conjunto de la comunidad. Ante estas situaciones, planteó el diálogo como una herramienta para enfrentar las divisiones y buscar soluciones. Advirtió que la indignación no debe convertirse en enfrentamiento, desprecio o violencia, sino traducirse en compromiso y acción conjunta.
El cardenal también llevó este llamado como segundo punto al ámbito cotidiano y señaló a la familia como un espacio fundamental para aprender a escuchar, hablar con respeto, perdonar y reconciliarse. A su criterio, la concordia y la paz se construyen mediante gestos diarios de escucha, respeto y servicio.
Finalmente, vinculó la Asunción con la esperanza cristiana. Explicó que María representa anticipadamente el destino de los creyentes y que su historia muestra que los esfuerzos y sufrimientos humanos no están destinados a la nada, sino a una transformación en Dios. Agregó además que, que la fe también implica defender la dignidad de los humildes y atender el clamor de quienes padecen.

