La distancia y las posibilidades económicas ya no tienen por qué determinar hasta dónde puede llegar la formación de un joven. A través de cursos en línea, estudiantes de 16 y 17 años de distintos puntos del país están accediendo a contenidos que apuntan a las nuevas demandas del mundo laboral, como el marketing digital.
La enseñanza está llegando a comunidades alejadas de nuestro país, donde llevar presencialmente docentes especializados representa un alto costo.
El ministro de Educación y Ciencias, Luis Fernando Ramírez, destacó este cambio durante la tercera edición del evento Encuentros 4.0 Experiencia Paraguay, donde puso como ejemplo a jóvenes de localidades como Puentesiño, que hoy pueden capacitarse en áreas como marketing digital. “Cuánto le cuesta al MEC si tiene que formar un profesor de marketing digital para que enseñe en una localidad alejada como Puentesiño. Hoy, a través de los cursos online, estos chicos están haciendo estos cursos”, señaló Luis Ramírez.
Unos 30.000 chicos estudiando marketing y nuevas tecnologías
La iniciativa Jóvenes Conectados reúne actualmente a 30.000 jóvenes inscritos en cursos que abordan contenidos que todavía no forman parte de la malla curricular oficial del MEC.
“Este curso es el mismo al que puede acceder un alumno en España, Estados Unidos y cualquier país del mundo”, afirmó, al destacar que los estudiantes paraguayos pueden acceder a una formación competitiva desde sus propias comunidades.
La respuesta de los jóvenes también sorprendió a las autoridades. Ramírez contó que algunos llegan a completar una cantidad muy elevada de cursos en pocos meses y que, al revisar los resultados, encontraron 107.000 cursos realizados. “Pensábamos que había jóvenes que no querían hacer cursos y tenemos quienes hacen 150 cursos en cuatro meses. Rompimos todos los paradigmas”, sostuvo el ministro.
Clave es replantear la educación y adaptarse
Para Ramírez, la llegada de la inteligencia artificial obliga a replantear la educación y a preparar a los estudiantes para un escenario donde la adaptabilidad será clave, pero considera que el desafío no se limita a enseñar nuevas herramientas.
“La educación tiene que girar hacia la educación emocional”, planteó. En ese nuevo escenario, la escuela tiene el desafío de fortalecer las capacidades que hacen posible aprovechar las nuevas tecnologías.
La virtualidad abre así una puerta para que un joven de una comunidad alejada pueda acceder al mismo contenido que otro estudiante en cualquier país del primer mundo, reduciendo una de las barreras históricas para el acceso a la formación especializada.


