La iniciativa surgió a partir de la experiencia de inundaciones anteriores, cuando numerosos perros, gatos, caballos, chanchos y gallinas murieron al quedar atrapados o fueron abandonados.
La próxima semana comenzarán un censo en el Bañado Sur y Santa Ana para conocer cuántas mascotas tienen las familias y cuántos animales permanecen en las calles. La meta es completar el relevamiento en septiembre y, con esos datos, preparar un refugio transitorio y disponer de caniles según la cantidad de animales que puedan necesitar asistencia.
Las voluntarias solicitan donaciones de balanceados, medicamentos, chapas, terciadas, jaulas, trampas, transportadores y camitas. No piden dinero, sino específicamente los insumos necesarios para montar el refugio.
“Cuando el agua comienza a crecer, nosotros ya sabemos qué animal de esta zona está en peligro y vamos a traerlo a un lugar seguro”, explicó Mónica Arbuelo, vocera del grupo.
Los animales con dueño podrán regresar con sus familias, mientras que para los que estén en situación de calle buscarán hogares adoptivos.


