Un viaje que inicialmente iba a ser temporal terminó cambiando la vida de Tania Berino. Hace 13 años llegó a España para realizar unas gestiones. En ese entonces, su primera hija tenía apenas un año y cuatro meses. Decidió quedarse y probar suerte. Hoy vive en Santander, tiene dos hijas de 12 y 14 años y acaba de cumplir uno de sus grandes anhelos: tener una casa propia en Paraguay.
Los primeros años fueron duros. Dejó atrás a una familia numerosa y, aunque con el tiempo uno se acostumbra a la distancia, cuenta que extrañar nunca deja de doler. “Cada vez que vengo de vacaciones a Paraguay cuesta volver”, expresa Tania, quien asegura que siempre mantuvo la idea de tener un lugar propio en su tierra. “Uno siempre tiene en el fondo la espinita de volver en algún momento y no queremos tampoco volver sin nada después de tantos años de sacrificio”, explica.
Estuvo pendiente de la convocatoria cuando se enteró de que el programa Che Róga Porã del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat (MUVH) se preparaba para llegar a los paraguayos residentes en España.
La primera en presentar solicitud
Al habilitarse la convocatoria, fue la primera en presentar documentación, solicitar el crédito y completar el proceso. La respuesta llegó mucho antes de lo que esperaba. “Como yo tenía la experiencia de trabajar en un banco en Paraguay, recordé que en mi época los créditos para la vivienda tardaban un montón en aprobarse. Por eso, cuando al tercer día ya me aprobaron el crédito, no lo pude creer”, recuerda.
Más allá de la emoción, reconoce que acceder a una vivienda desde otro país también implica un desafío. “Por mucho que uno sueñe con tener su casa en Paraguay, no es así nomás que se encuentra el asesor ideal al que vas a mandar documentación sensible y te va a asegurar transparencia”, expresó la compatriota.
“Ahora muchos más se animarán a dar el paso”
Haber sido la primera paraguaya residente en España en completar el proceso tiene para ella un significado que va más allá de su propia vivienda. “A través de mi historia, muchos compatriotas van a ver que esto es real y se van a animar a dar el paso”, sostiene.
Desde su nuevo rincón en la ciudad de San Antonio, Tania abraza a sus hijas y se despide. Por ahora, seguirá desarrollando su vida en el Viejo Continente, pero se marcha con la tranquilidad de saber que, cuando decida regresar al terruño para disfrutar el fruto de tantos años de sacrificio, tendrá un hogar que la espera y que también será para sus hijas un lugar de protección y seguridad a futuro.

