Hay lugares donde el viaje empieza cuando el teléfono deja de ocupar el centro de la escena. En el noreste de Canindeyú, la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú propone caminar entre árboles, escuchar el entorno y descubrir un ecosistema de enorme diversidad.
Administrada por la Fundación Moisés Bertoni, conserva más de 64.000 hectáreas del Bosque Atlántico del Alto Paraná y fue declarada Reserva de Biósfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). El recorrido puede incluir senderismo, paseos en canoa o bicicleta, además de visitas al Salto Karapá, Cerrado Aguara Ñu y Lagunita.
La pausa también puede convertirse en aprendizaje. El área alberga 411 especies de aves, entre ellas el pájaro campana, tucanes, yby yau y distintas especies de carpinteros. También es refugio de mamíferos como el yaguareté, el puma y el tapir. Las caminatas permiten reconocer incluso las huellas de animales que habitan el bosque.
Compensación para proteger la naturaleza
Pero conservar este territorio requiere mucho más que abrir senderos. Alicia Rivarola, representante de la Reserva Mbaracayú, nos explica que parte del trabajo actual se relaciona con la certificación de servicios ambientales, que permite generar mecanismos de compensación para proteger el bosque. “Es una alianza público-privada muy interesante”, destaca sobre la cooperación que posibilita dotar de insumos y herramientas al equipo encargado de su cuidado.
Ese trabajo implica controles en el terreno para verificar que se cumplan los requisitos de conservación. “Para que un bosque esté certificado se debe cumplir con una serie de requisitos”, señala Rivarola.
La idea es que las acciones de protección no sean solo para el presente. “Es una capacidad instalada que ya queda para el futuro”, sostiene Rivarola.
Entender por qué vale la pena preservar
Así, Mbaracayú ofrece algo más que un destino para recorrer. En este rincón del país, el visitante puede bajar el ritmo, mirar con atención y entender que conocer un bosque es una forma de aprender por qué vale la pena conservarlo.
Además de su valor ambiental, la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú cumple un importante rol social y educativo, desarrollando programas de educación ambiental en conjunto con poblaciones locales e indígenas de la zona. Estas iniciativas promueven la conservación de la naturaleza y el uso sostenible de los recursos naturales. El horario de visita es de martes a domingos, de 8:00 a 15:00, pero se debe contactar previamente con la Fundación Moisés Bertoni al teléfono (0985) 191-000.


