El monseñor Ricardo Valenzuela, obispo de la Diócesis de Caacupé, sostuvo que las dificultades pueden poner a prueba la confianza de las personas y llamó a no abandonar la fe cuando las circunstancias se vuelven adversas. Tomó como referencia el episodio bíblico en el que un discípulo intenta caminar sobre las aguas y comienza a hundirse al sentir miedo.
“Hoy, con esta hermosa lectura y todas las lecturas, especialmente la del evangelio, es como un examen para nosotros. El Señor nos mide cuánto es nuestra fe”, sostuvo.
Valenzuela señaló que la lectura bíblica no es un relato del pasado, sino como una enseñanza que interpela a quienes lo escuchan diariamente. Añadió que las personas no deben limitarse a observar, sino asumir el mensaje y vivirlo. Para el obispo, las pruebas podrían convertirse en una oportunidad para purificar la fe y reafirmarla incluso frente a jueces, tribunales y enemigos.
El monseñor Ricardo Valenzuela se refirió a las dificultades que pueden sacudir la vida de las personas, como una crisis matrimonial o familiar, problemas en los negocios, la salud o el trabajo, además de la falta de empleo, las dificultades para acceder a una vivienda, los problemas económicos y la pérdida de un ser querido.
Comparó estas situaciones con una barca golpeada por el viento y señaló que, ante el agotamiento y la adversidad, la fe permite recuperar las fuerzas y seguir adelante, hasta alcanzar las “alas de águila que llevarán a la cumbre”.
El obispo cerró la reflexión con una frase atribuida a Francisco de Asís, “comienza por hacer lo necesario, luego haz lo posible y de repente, terminarás haciendo lo imposible”.


