El crecimiento acelerado trajo consigo nuevos desafíos para San Lorenzo. El tránsito, los largos tiempos de traslado y la expansión urbana sin una planificación adecuada forman parte de los problemas que enfrenta una ciudad que, al igual que otras del área metropolitana, busca adaptarse a las necesidades de sus habitantes.
Para la arquitecta Evelyn Madelaire, especialista en urbanismo, uno de los principales puntos a comprender es que la ciudad no funciona como un espacio aislado, sino como parte de un sistema metropolitano donde los problemas de movilidad, transporte y servicios están conectados. “San Lorenzo está dentro de un sistema, en este caso dentro del sistema del área metropolitana”, explicó.
La profesional señaló que una de las grandes dificultades actuales es el tiempo que las personas pierden diariamente en sus desplazamientos. En ese sentido, sostuvo que una ciudad con mejor calidad de vida debe apuntar a que sus habitantes puedan acceder a servicios, educación, salud y abastecimiento sin depender necesariamente de largos recorridos.
Excelencia en papeles, pero debe llevarse a la práctica
En ese proceso, destacó como un avance la elaboración de un nuevo plan de ordenamiento urbano-territorial, que busca fortalecer centralidades dentro de la ciudad para acercar los servicios a los vecinos.
“San Lorenzo hoy tiene instrumentos para poder gestionar su territorio”, afirmó Madelaire, al mencionar que actualmente existen planes de ordenamiento urbano, gestión de residuos y proyectos vinculados a espacios públicos.
La arquitecta explicó que los cambios urbanos no se logran en un solo período de gobierno. “Los tiempos de las ciudades no son cortos”, señaló, y consideró que para lograr una transformación profunda se necesita continuidad de las políticas ya trazadas.
El derecho a la ciudad se está recuperando
Entre los avances mencionó la recuperación de espacios públicos como la ciclovía municipal y las plazas del centro, iniciativas que, según indicó, permiten fortalecer el derecho a la ciudad de la gente y generar lugares de encuentro para las familias.
Para Madelaire, el mayor desafío es que esta planificación pueda convertirse en una política urbana permanente. La hoja de ruta ya existe; ahora, el reto es avanzar hasta que esos proyectos formen parte de la vida cotidiana de los ciudadanos.


