La propuesta permitió equipar un área para la práctica de jiu-jitsu, con tatamis, kimonos y todos los elementos necesarios, además de contar con un profesor contratado durante un año para acompañar a los niños.
Cristina Brítez, directora de la Fundación Las Tías, explicó a La Tribuna que la institución no contaba con un espacio destinado al deporte o actividades culturales, debido a que la mayor parte de los servicios se sostienen mediante donaciones.
El hogar alberga actualmente a 90 niños, desde recién nacidos hasta adolescentes de 18 años, quienes se encuentran bajo protección judicial tras situaciones de vulnerabilidad familiar.
Brítez destacó que la práctica del jiu-jitsu representa una herramienta de formación integral y que permite a los pequeños acceder a actividades que antes no estaban dentro de sus posibilidades, y de esta manera, combaten esa situación de vulnerabilidad en la que están debido a las condiciones difíciles que atravesaron. Adelantó que la fundación busca incorporar nuevas propuestas como danza y canto para ampliar las oportunidades de aprendizaje y recreación.


