En medio del crecimiento urbano de Asunción, el Cerro Lambaré conserva un ecosistema que durante décadas permaneció como un refugio natural dentro de la ciudad. Ahora, el desafío es potenciar ese valor para que más personas puedan conocerlo, pero la condición es que las visitas vayan de la mano con la protección de su biodiversidad.
La jefa de la Unidad de Biodiversidad y Áreas Silvestres Protegidas de la Municipalidad de Asunción, Carolina Álvarez, explicó a La Tribuna que el lugar constituye la primera unidad de conservación declarada en Paraguay, en 1948, y forma parte del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Paraguay. “El Cerro Lambaré tiene aves, reptiles y muchas especies que están preservadas dentro de ese ecosistema. Estas no representan peligrosidad para la gente siempre y cuando los visitantes no les generen daño”, señaló.
El espacio cuenta con unas 11 hectáreas de superficie, según la funcionaria especializada son un remanente de la antigua cordillera Yvytypanemá, una cadena de cerros y planicies en los departamentos Central y Cordillera de aproximadamente 48 millones de años.
Riqueza en biodiversidad
La riqueza del lugar no se limita a la vista panorámica. Según Álvarez, en el cerro existe una diversidad de aves, mamíferos y reptiles que forman parte de los procesos naturales del área. “Hay que entender que es un área que busca preservar un ecosistema ambientalmente significativo”, explicó.
Para fortalecer las condiciones del sitio, la Municipalidad de Asunción llevó adelante durante cuatro años trabajos junto a distintas dependencias, como Áreas Verdes y Aseo Urbano, con mejoras en infraestructura del área de conservación. Además, mediante una mesa de seguridad, se logró una mayor presencia policial y acompañamiento para quienes visitan el lugar.
El cerro también cuenta con un Plan de Manejo aprobado por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), una herramienta que establece las actividades permitidas y aquellas que pueden afectar el ecosistema.
Se permite el disfrute, pero hay reglas
Álvarez recordó que algunas prácticas realizadas anteriormente, como recorridos con motocicletas o bicicletas en zonas no habilitadas, generaron daños en el área y actualmente ya no están permitidas.
Hoy por hoy, este pulmón verde de la Capital registra nuevamente una considerable presencia de visitantes locales y también turistas. La funcionaria aclaró que los senderos fuera del circuito principal no están habilitados.
La apuesta es que el Cerro Lambaré se consolide como un punto de encuentro del citadino con la naturaleza, pero con mejores condiciones de seguridad y con la conservación ambiental como eje principal.

