La celebración eucarística fue presidida por el cardenal Adalberto Martínez Flores, arzobispo de la Santísima Asunción, acompañado por sacerdotes, religiosos y numerosos fieles. Durante la ceremonia realizada ayer domingo, el Arzobispado de la Santísima Asunción oficializó el cuidado pastoral de la parroquia a la Sociedad Clerical de Vida Apostólica de Derecho Pontificio Virgo Flos Carmeli, integrada por los sacerdotes Heraldos del Evangelio.
En su homilía, el cardenal destacó que el inicio del ministerio del nuevo párroco representa un servicio orientado a fortalecer la comunión eclesial y conducir a los fieles hacia Cristo. “Un sacerdote llega para servir, no para ser servido, para reunir, no para dividir, para conducir a todos hacia Cristo, el único Buen Pastor”, expresó el cardenal.
Dirigiéndose al nuevo párroco, expresó su deseo de que la espiritualidad de los Heraldos del Evangelio fortalezca el ministerio que inicia en la comunidad limpeña y convocó a sacerdotes, diáconos, religiosos, catequistas, movimientos y fieles laicos a trabajar unidos.
“Una parroquia es una familia donde cada uno aporta sus cinco panes y sus dos peces. Cuando todos colaboran, Cristo sigue realizando el milagro de la multiplicación”, dijo Martínez.
Al concluir la celebración, animó a la comunidad parroquial a caminar unida junto con su nuevo párroco, fortaleciendo la misión evangelizadora y el servicio a quienes más lo necesitan.


