El plástico que se transforma en combustible

Convertir un problema ambiental en una oportunidad energética fue el desafío que llevó al químico industrial Jörn Wenger a investigar durante años una alternativa para aprovechar residuos como plásticos y neumáticos. El resultado fue un proceso de pirólisis catalítica que permite transformar estos materiales en combustibles y otros derivados.

| Por La Tribuna
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El plástico tarda entre 100 y 1.000 años en descomponerse, dependiendo del tipo de objeto y del lugar donde se encuentre.MARTINA BIRNBAUM

La investigación comenzó en su laboratorio y, tras años de pruebas, llegó a escenarios internacionales. En 2014 presentó el proyecto en Suecia representando a Paraguay y recibió una medalla de oro en Ginebra, Suiza, en 2015, por un trabajo vinculado al tratamiento de desechos contaminantes.

Wenger explica que el proceso consiste en calentar el plástico en ausencia de oxígeno para obtener gases que luego son enfriados y convertidos en un producto similar al petróleo crudo. Sin embargo, aclara que para que sea competitivo todavía depende de factores económicos, principalmente del precio internacional del petróleo.

Catalizador a base de arcilla

“De 100 kilos de plástico, aproximadamente 70 pueden convertirse en combustible”, explicó. El químico destaca además que desarrolló un catalizador elaborado con arcilla paraguaya, que reemplaza materiales importados de alto costo y puede reutilizarse durante años.

La propuesta también fue aplicada al tratamiento de neumáticos, un residuo de difícil manejo. Según indicó, una planta piloto desarrollada con apoyo del Parque Tecnológico de Itaipú logró procesar hasta 150 kilos de neumáticos triturados por hora, aunque reconoce que llevarlo a escala industrial requiere inversión, organización y una cadena de recolección eficiente.

No es solo el combustible, sino reducir la contaminación

Más allá del combustible, Jörn Wenger considera que el desafío está en encontrar soluciones para los residuos que hoy generan contaminación. “Hay que tomar medidas”, sostuvo al referirse a la acumulación de plásticos y cubiertas que terminan afectando al ambiente.

Apasionado por la química, el investigador asegura que ambas actividades tienen en común la búsqueda constante de nuevas ideas. Mientras continúa sus experimentos, sostiene que Paraguay debe explorar alternativas para sus futuros desafíos energéticos y ambientales.

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