La ingeniera Lidia Pérez de Molas, docente investigadora de la carrera de Ingeniería forestal de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNA), explicó que las bajas temperaturas preparan las yemas florales del árbol, que luego se abren con los cambios de clima.
La especialista señaló que la especie más frecuente en el paisaje urbano es el Handroanthus heptaphyllus, conocido como tajy hũ, que se llama así debido al tono oscuro de su madera, aunque sus flores son de un color rosado intenso o morado. También destacó la presencia del lapacho amarillo (Handroanthus ochraceus), cuya floración en esta época resulta poco habitual, ya que normalmente ocurre más cerca de septiembre.
Antes de florecer, el lapacho pierde sus hojas como parte de su estrategia natural. Al quedar sin follaje, concentra su energía en las flores y facilita la polinización. Este proceso convierte al árbol en uno de los principales protagonistas del paisaje urbano durante los meses fríos.
La experta explicó que los lapachos fueron incorporados al espacio urbano por su resistencia, adaptación al clima local y su valor ornamental. Sus distintas variedades permiten que, durante la temporada, la ciudad se llene de tonos rosados, amarillos y blancos, anunciando el cambio de estación.

