El cardenal Adalberto Martínez presidió este miércoles una misa de acción de gracias por el Día Internacional de la Amistad en la Capellanía Virgen de la Asunción, ubicada en el Seminario Metropolitano. La celebración reunió a sacerdotes, funcionarios del Arzobispado de Asunción y del Instituto de Formación Docente Nuestra Señora de la Asunción.
Durante la homilía, el arzobispo recordó el origen paraguayo de esta conmemoración y repasó la iniciativa impulsada en 1958 por el médico y militar paraguayo Artemio Bracho con la Cruzada Mundial de la Amistad, que derivó en la proclamación del 30 de julio como Día Internacional de la Amistad por parte de las Naciones Unidas en 2011.
Asimismo, compartió con los presentes el saludo enviado por el papa León XIV en respuesta al mensaje que le remitió con motivo de la fecha.
En su reflexión, Martínez afirmó que la amistad trasciende la simpatía o los vínculos circunstanciales. “La amistad es mucho más que un sentimiento o una simpatía pasajera. Es un vínculo que nace del amor, se fortalece con la confianza, se alimenta con la verdad y se demuestra en la fidelidad”, expresó.
Añadió que la amistad auténtica sólo puede consolidarse donde existe amor, respeto, espíritu de servicio y capacidad de perdonar. En ese sentido, exhortó a perseverar en la práctica del bien, recordando el pasaje de San Pablo. “No nos cansemos de hacer el bien, porque, si no desfallecemos, cosecharemos a su debido tiempo”, expresó.
El cardenal sostuvo además que la amistad no se limita a la relación entre dos personas, sino que debe proyectarse hacia las familias, las comunidades, la sociedad y las naciones.
“Nos duele contemplar las guerras, los enfrentamientos y las divisiones que siguen sembrando sufrimiento”, manifestó, al advertir que esas fracturas también se reflejan en los lugares de trabajo, las comunidades y los hogares. “Muchas veces caminamos a contramano de lo que Dios quiere para nosotros”, concluyó.


