Misionero invita a recuperar fe como riqueza espiritual sin fronteras

El padre Agustín Martens, integrante de la delegación de compatriotas misioneros residentes en Argentina, reflexionó en Caacupé sobre la fe como una riqueza que acompaña a las personas más allá de las distancias. Llamó a fortalecer su transmisión familiar.

| Por La Tribuna
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Delegación de misioneros paraguayos y argentinos que viven en el vecino país visitaron la Basílica de Caacupé. El sacerdote que los acompaña hizo un llamado a fortalecer la fe.

El padre Agustín Martens y la delegación que integra están de visita en el país y presidió esta mañana la misa realizada en la Basílica Nuestra Señora de los Milagros de Caacupé. Durante su homilía reflexionó sobre el valor de la fe como una riqueza espiritual que permanece en la vida de las personas, incluso cuando deben alejarse de su tierra.

El sacerdote señaló que muchas personas, al encontrarse lejos de su país, logran reconocer con mayor claridad aquello que tiene un valor profundo en sus vidas. Comparó esa experiencia con el hallazgo de “una perla de gran valor” que se conserva como una riqueza interior.

Explicó que el encuentro con la Virgen María permite redescubrir esa dimensión espiritual que acompaña a las personas sin importar el lugar donde se encuentren. “La fe es una riqueza muy importante. Una riqueza muy grande de nuestros pueblos”, expresó.

Martens indicó además que esa riqueza se manifiesta especialmente en los momentos difíciles que ponen a prueba la vida cotidiana de las familias. Señaló que, en esas circunstancias, las personas descubren que los bienes materiales no siempre alcanzan y vuelven a apoyarse en la fe. También mencionó que muchas veces, frente a la distancia o las dificultades, surge el deseo de regresar a las raíces, a los recuerdos familiares y a aquellas experiencias que marcaron la historia personal.

Recuperar la “perla fina” de la fe

El sacerdote utilizó la imagen de una “perla fina de gran valor” para referirse a la fe, una riqueza que, según explicó, permanece en el corazón, aunque puede quedar opacada por las preocupaciones, los proyectos personales o las distracciones de la vida diaria. Señaló que la celebración invita a recuperar ese lugar central de la fe y planteó que, para hacerlo, en ocasiones es necesario dejar de lado algunas prioridades, disponer de tiempo y volver a aquello que fue recibido desde la infancia.

“Somos invitados a vender todo, a dejar todo para, dando la propia vida, recuperar esta perla fina de gran valor que es nuestra fe”, manifestó.

La transmisión de la fe entre generaciones

En el marco de la festividad de San Joaquín y Santa Ana, el sacerdote destacó el papel de los abuelos y las familias en la transmisión de la fe, y planteó el desafío de compartir ese legado con las nuevas generaciones ante los cambios culturales y tecnológicos.

Señaló que, aunque muchas personas recurren a Dios y a la Virgen en momentos difíciles, la fe debe formar parte de la vida cotidiana. Al finalizar, invitó a recuperar su valor y anunciarla a otros.

“Que también en este día, recuperando y valorando la riqueza de la fe, podamos volver a tomar coraje para volver a hablar de ella, para volver a compartirla y para volver a transmitirla”, concluyó.

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