Historiadora refuta dichos de Lula sobre la Triple Alianza y exige abrir archivos de Itamaraty

La historiadora Noelia Quintana, desmintió en base a documentos, las declaraciones del presidente brasileño sobre el origen de la contienda y reclamó la restitución del patrimonio expoliado.

| Por David Martinez
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Noelia Quintana, historiadora.

La historiadora Noelia Quintana, refutó las afirmaciones del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sobre una supuesta responsabilidad paraguaya en la iniciación de la contienda bélica de 1864.

La investigadora especializada en historia militar, fundamentó el contexto diplomático del conflicto en el programa Contra corriente por La Tribu 650 AM, este domingo.

Antecedentes diplomáticos e intervención armada en la región del Plata

La ruptura del equilibrio geopolítico, comenzó en abril de 1864 con las exigencias unilaterales presentadas por la misión diplomática Saraiva ante el gobierno uruguayo. El envío del ultimátum brasileño, derivó en la invasión militar a la ciudad de Melo para respaldar las fuerzas revolucionarias de Venancio Flores.

El intento de mediación diplomática, impulsado por el gobierno paraguayo el 30 de agosto de 1864, advirtió que cualquier ocupación territorial en Uruguay amenazaría la seguridad nacional.

La planificación estratégica del imperio, contemplaba acciones armadas coordinadas desde ocho años antes del estallido del conflicto continental.

Las misiones diplomáticas del Paraguay, enviaron tres notas de protesta previas para exigir el cese de los ataques en Cerro Largo y Villa del Salto. La declaración formal de guerra, fue ratificada por un congreso extraordinario en 1865 para exponer las causales de la legítima defensa territorial.

Campaña militar de Mato Grosso como estrategia defensiva

La ocupación de fortines imperiales, por parte de tropas brasileñas en zonas limítrofes del río Apa violó los acuerdos del tratado de San Ildefonso. La ejecución de la Campaña de Mato Grosso, respondió a la necesidad militar de neutralizar el rearme brasileño en el fuerte Coímbra.

Las labores de inteligencia militar, dirigidas por el comandante Francisco Irigoyen desde Concepción, confirmaron los planes de invasión hacia la frontera norte.

La aplicación de una estrategia híbrida, combinó despliegues por tierra y agua para asegurar las posiciones defensivas antes de proyectar operaciones hacia el sur. Las fuerzas armadas imperiales, buscaban consolidar una hegemonía comercial y territorial en la cuenca hidrográfica.

Las versiones históricas de expansión civilizadora, constituyen relatos unilaterales para ocultar el expansionismo del imperio brasileño.

Tragedia demográfica y ocupación militar posterior a la contienda

Los registros censales de 1870, constataron una reducción demográfica trágica que dejó un saldo de apenas 116.000 sobrevivientes en todo el territorio. Las fuerzas de ocupación imperial, permanecieron en el país hasta 1876 para intervenir en la política doméstica e incidir en el asesinato del presidente Juan Bautista Gill.

Las tropas del ejército argentino, mantuvieron la presencia militar en la región del Chaco hasta el año 1879.

El pago de indemnizaciones financieras, fue impuesto a una población compuesta mayoritariamente por mujeres tras la pérdida del 90 por ciento de los hombres. El tratado secreto de la Triple Alianza, estableció el reparto territorial y la desarticulación económica del Estado paraguayo. La apertura de documentos reservados, continúa bloqueada por la cancillería brasileña a pesar de las promesas de revisión histórica.

Reivindicación del patrimonio histórico y apertura de archivos en Itamaraty

La exigencia de restitución patrimonial, reclama la devolución de trofeos de guerra, documentos, reliquias y objetos sustraídos durante los saqueos de la ocupación.

La conservación de archivos secretos, guardados en la sede de Itamaraty impide transparentar los acuerdos diplomaticos del conflicto. Las iniciativas ciudadanas en redes sociales, exigen al Ministerio de Relaciones Exteriores una postura firme ante la distorsión de los antecedentes históricos.

La defensa de la memoria nacional, constituye un derecho irrenunciable para reparar los daños provocados a la sociedad paraguaya.

Las relaciones diplomáticas regionales, deben cimentarse sobre la verdad histórica y el respeto mutuo entre las naciones del bloque. Las evaluaciones historiográficas del posconflicto, concluyeron con los fundamentos presentados por la historiadora Noelia Quintana.

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