El ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en el mundo, y sin embargo, en muchos casos se puede evitar. Cada año, más de 300.000 personas pierden la vida por esta causa, lo que equivale a unas 30 muertes por hora.
Los niños pequeños son los más afectados, especialmente los menores de cinco años.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció para este año el lema “Unámonos para cambiar el rumbo”, en el marco de la Estrategia Mundial para la Prevención de los Ahogamientos.
El objetivo es reducir estas muertes en un 35% para 2035, por lo que los especialistas insisten en que la supervisión constante de los niños cerca del agua, el aprendizaje de natación y las medidas de seguridad en piscinas, ríos y otros espacios acuáticos son las herramientas más eficaces para prevenir tragedias.


