El anuncio de la llegada de El Niño para los próximos meses aceleró las tareas de preparación en la cuenca del río Pilcomayo, donde la Comisión Nacional del Pilcomayo, dependiente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), ejecuta medidas para disminuir los efectos de las futuras crecidas y resguardar a la población de la región.
En entrevista con el programa “Tribu Nativa”, emitido por radio La Tribu 650 AM, el director de la comisión, Darío Rafael Medina, explicó que los trabajos comprenden la construcción de muros de contención, el mantenimiento del cauce, remoción de sedimentos en la embocadura, aprovechando el bajo caudal invernal y otras intervenciones preventivas. Mantienen un monitoreo permanente de la evolución del río y coordinan acciones con diferentes instituciones ante el inicio de un periodo de lluvias intensas y persistentes.
Preparativos antes de las crecidas
Medina señaló que la época de aguas bajas permite ejecutar obras fundamentales para mejorar el comportamiento del río durante las crecidas. “Yo creo que ningún país está preparado. Solemos tener lluvias de repente de 200 milímetros en 24 horas y eso suele ser muy complicado porque, por la planicie que tenemos en el Chaco y también por el tipo de tierra, no se infiltra mucho”, afirmó.
También coordinan con gobernaciones y municipalidades trabajos en la red vial para garantizar la conectividad durante las lluvias. También la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y las demás instituciones que integran la comisión ante una posible emergencia. “Los caminos están muy bien en esta zona. Estuve en Pedro P. Peña en una reunión con la comisión vecinal, donde también existe preocupación (...), cuando vengan las lluvias tendremos que ver cómo evoluciona la situación”, sostuvo.
El director explicó que el comportamiento del Pilcomayo depende principalmente de las precipitaciones registradas en Bolivia, donde se encuentra la cuenca alta y nace el río. Recordó que se trata de un curso de agua temporal cuyo incremento de caudal coincide con la primavera y el verano, cuando aumentan las lluvias en territorio boliviano.
“Después viene a nuestra planicie y se queda en el Chaco. Nace en una zona montañosa y termina en una planicie, trayendo muchísimo sedimento. Nuestro principal problema y pelea es el sedimento que queda después de las riadas”, afirmó.
Añadió que el eventual desarrollo del denominado “súper-El Niño” representa un factor adicional de preocupación, debido a que las previsiones de Paraguay, Bolivia y Argentina coinciden en pronosticar al menos seis meses de abundantes lluvias.


