El proyecto integra huertas escolares urbanas y familiares con la producción de tomates, repollo, locotes, entre otros comestibles, además del ron orgánico que se exporta a través de la cooperativa a Polonia y Alemania. Las hortalizas son adquiridas por visitantes extranjeros que posteriormente realizan nuevos pedidos.
En conversación con La Tribuna, la presidenta de la cooperativa, Digna Duarte, explicó que la propuesta involucra a 42 alumnos del noveno grado, quienes reciben formación en producción orgánica como parte de un trabajo conjunto entre la institución educativa y la cooperativa.
“La huerta escolar funciona en un espacio de la casa de estudios, donde los estudiantes aprenden todo el proceso productivo, desde el manejo del suelo hasta la obtención de alimentos saludables”, afirmó.
Duarte explicó que el proyecto comenzó con investigaciones y encuestas realizadas por los estudiantes, que evidenciaron un escaso conocimiento sobre huertas y consumo de hortalizas. A partir de estos resultados impulsaron la formación teórica y la práctica en producción orgánica.
Agregó que el aprendizaje se replica en los hogares con apoyo de las familias. Además, señaló que las huertas utilizan plantas medicinales y aromáticas para el control natural de plagas, evitando productos químicos.

