Gloria Aquino, directora de Políticas Públicas y Determinantes Sociales de la Dirección General de Promoción de la Salud, explicó que el Ministerio de Salud Pública (MSPBS) y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) se encuentran trabajando en la elaboración de este documento, que busca actualizar los criterios para las instituciones educativas que continúan con estos espacios.
Anteriormente, las escuelas contaban con un manual de cantinas saludables que establecía recomendaciones sobre los alimentos que podían ofrecerse dentro de los establecimientos. Sin embargo, con las modificaciones introducidas por Hambre Cero, ese documento quedó sin vigencia y actualmente los equipos técnicos avanzan en una nueva propuesta que posteriormente deberá convertirse en una resolución ministerial.
Aquino señaló que varias instituciones redujeron o cerraron sus cantinas debido a que los estudiantes ya cuentan con alimentación escolar, aunque todavía existen centros donde estos espacios siguen funcionando.
La estrategia apunta a que la oferta alimentaria acompañe la formación de hábitos saludables desde la infancia, con participación de toda la comunidad educativa.


