Carolina Maqueda, vecina de la zona, explicó a La Tribuna que los residentes logran organizarse gracias a los avisos previos sobre los cierres, aunque esperan que los plazos anunciados se cumplan. “Cuando avisan nosotros nos arreglamos para salir y buscar una alternativa. Ojalá que terminen rápido”, dijo la vecina.
Sostuvo que los mayores perjuicios recaen sobre los pequeños emprendedores cuyos locales se encuentran sobre la ruta. “Afecta mucho a los independientes porque a veces tienen que cerrar toda la calle y no hay forma de entrar”, afirmó. Agregó que los desvíos obligan a realizar recorridos más extensos y que los caminos alternativos tampoco ofrecen condiciones adecuadas para la circulación.
También señaló que el transporte público representa otro inconveniente para las familias del sector. “Todos los días tenemos que caminar 15 cuadras, porque ninguna línea llega hasta nuestra casa”, detalló.
Maqueda estimó que más de 200 familias resultan afectadas por las restricciones, aunque reconoció la necesidad de la intervención. “Tenemos que aguantar un poco por la mejora, porque hacía falta”, afirmó la pobladora.
Actualmente, la obra comprende movimiento de suelo, drenaje pluvial, colocación de alcantarillas, instalación de ductos y la preparación para la pavimentación con hormigón hidráulico. El proyecto se extenderá durante 24 meses a lo largo de casi seis kilómetros.


