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Venezolano sobrevivió al terremoto y revive el dolor que marcó su vida

El vigilante venezolano Miguel Mendoza relata cómo quedó atrapado bajo los restos del inmueble donde cumplía funciones y recuerda la angustia vivida durante el rescate. También evoca a los vecinos que perdieron la vida y a quienes aún siguen sin ser ubicados.

| Por La Tribuna
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Un día que transcurría con absoluta normalidad terminó convertido en una tragedia que todavía deja un saldo creciente de fallecidos y personas desaparecidas. En ese escenario quedó atrapado Miguel Mendoza, venezolano y vigilante de la residencia El Molino, quien habló en el programa radial “Mina en la Tribu”, emitido por La Tribu 650 AM, donde revivió el dramático episodio que cambió su vida para siempre. Mientras cumplía con una rutina habitual de trabajo, el edificio de ocho pisos colapsó durante el terremoto ocurrido en junio. El hecho quedó registrado en un video que él mismo grabó instantes antes del derrumbe. Mendoza explicó que llevaba a cabo el recorrido de seguridad habitual para remitir un informe a sus superiores cuando comenzó la emergencia. “Me encontraba en el área de la piscina y la cancha grabando el video que tenía que hacer en todas las guardias para pasárselo a mis jefes y dejar constancia de que estábamos realizando el trabajo y todos los protocolos de seguridad del edificio”, relató. Recordó que escuchó la alarma sísmica, aunque creyó que se trataba de un movimiento de menor intensidad y continuó caminando mientras registraba las imágenes. Cuando intentó salir hacia la calle, la estructura cedió por completo y quedó sepultado bajo los escombros. “Estuve aproximadamente entre 45 y 50 minutos antes de que me rescataran”, dijo Miguel. El sobreviviente señaló que quedó atrapado cerca del exterior del edificio, circunstancia que permitió que los rescatistas lo localizaran con mayor rapidez. Sin embargo, mientras aguardaba ser auxiliado, pidió insistentemente que buscaran a otros residentes que seguían con vida. “Quería sacar a toda la gente, rescatar a muchas personas allí”, recordó. La fe para seguir adelante Tiempo después del desastre, Mendoza volvió a recorrer el lugar donde trabajaba. Aseguró que enfrentarse nuevamente con los restos del edificio fue una experiencia profundamente dolorosa. A esa situación se suma la incertidumbre familiar, ya que una sobrina de su esposa continúa desaparecida. “Es un dolor tan inmenso cruzar por allí siendo una persona que salió de esos escombros. Solo queda darle gracias a Dios por estar vivo y por ese milagro”, expresó. Durante los casi cincuenta minutos que permaneció atrapado, dijo que nunca dejó de orar y que su mayor preocupación era no volver a ver a sus seres queridos. “Le pedí tanto a Dios. Si el edificio no me mató en el impacto, era porque Dios quería que siguiera viviendo”, afirmó Mendoza.

Un día que transcurría con absoluta normalidad terminó convertido en una tragedia que todavía deja un saldo creciente de fallecidos y personas desaparecidas. En ese escenario quedó atrapado Miguel Mendoza, venezolano y vigilante de la residencia El Molino, quien habló en el programa radial “Mina en la Tribu”, emitido por La Tribu 650 AM, donde revivió el dramático episodio que cambió su vida para siempre.

Mientras cumplía con una rutina habitual de trabajo, el edificio de ocho pisos colapsó durante el terremoto ocurrido en junio. El hecho quedó registrado en un video que él mismo grabó instantes antes del derrumbe.

Mendoza explicó que llevaba a cabo el recorrido de seguridad habitual para remitir un informe a sus superiores cuando comenzó la emergencia. “Me encontraba en el área de la piscina y la cancha grabando el video que tenía que hacer en todas las guardias para pasárselo a mis jefes y dejar constancia de que estábamos realizando el trabajo y todos los protocolos de seguridad del edificio”, relató.

Recordó que escuchó la alarma sísmica, aunque creyó que se trataba de un movimiento de menor intensidad y continuó caminando mientras registraba las imágenes. Cuando intentó salir hacia la calle, la estructura cedió por completo y quedó sepultado bajo los escombros. “Estuve aproximadamente entre 45 y 50 minutos antes de que me rescataran”, dijo Miguel.

El sobreviviente señaló que quedó atrapado cerca del exterior del edificio, circunstancia que permitió que los rescatistas lo localizaran con mayor rapidez. Sin embargo, mientras aguardaba ser auxiliado, pidió insistentemente que buscaran a otros residentes que seguían con vida. “Quería sacar a toda la gente, rescatar a muchas personas allí”, recordó.

La fe para seguir adelante

Tiempo después del desastre, Mendoza volvió a recorrer el lugar donde trabajaba. Aseguró que enfrentarse nuevamente con los restos del edificio fue una experiencia profundamente dolorosa. A esa situación se suma la incertidumbre familiar, ya que una sobrina de su esposa continúa desaparecida. “Es un dolor tan inmenso cruzar por allí siendo una persona que salió de esos escombros. Solo queda darle gracias a Dios por estar vivo y por ese milagro”, expresó.

Durante los casi cincuenta minutos que permaneció atrapado, dijo que nunca dejó de orar y que su mayor preocupación era no volver a ver a sus seres queridos. “Le pedí tanto a Dios. Si el edificio no me mató en el impacto, era porque Dios quería que siguiera viviendo”, afirmó Mendoza.

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