Durante décadas, para muchas familias paraguayas elegir una carrera científica representaba una incertidumbre. La pregunta era casi inevitable ¿de qué va a trabajar un joven que decide dedicarse a la investigación? Para el presidente del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Benjamín Barán, esa realidad comenzó a cambiar y hoy la ciencia puede convertirse en una profesión con oportunidades.
“Permitan a sus niños inclinarse por el estudio de las ciencias” fue el mensaje que dejó a los padres en entrevista con La Tribuna, al considerar que el país necesita despertar desde edades tempranas el interés por áreas que generan conocimiento, innovación y soluciones para la sociedad.
El propio Barán recordó que cuando decidió estudiar ingeniería electrónica, en la década del 70, su familia también tenía dudas sobre el futuro laboral de una carrera vinculada a la ciencia. En aquel momento, explicó, Paraguay todavía no contaba con un desarrollo tecnológico que permitiera imaginar con claridad dónde podría desempeñarse un profesional de esa área.
Ciencia para transformar y solucionar la vida
Años después, el escenario es diferente. Señaló que los investigadores cuentan actualmente con mayores posibilidades de construir una carrera profesional, entre ellas el respaldo del Sistema Nacional de Investigadores, que reúne a unos 760 científicos categorizados.
Para el ministro, la ciencia no debe ser vista como una actividad lejana o exclusiva de grandes laboratorios, sino como una herramienta presente en la vida cotidiana y capaz de transformar la realidad de un país.
“Es una vida hermosa”, afirmó al referirse al camino científico, por la posibilidad de generar conocimiento, formar nuevas generaciones y aportar al desarrollo del país. A su criterio, el desafío es que más jóvenes paraguayos descubran que detrás de la investigación también existe una oportunidad de crecimiento personal y profesional.


