Para el arquitecto urbanista Fernando Maidana, el problema refleja una falta de prioridad hacia el peatón dentro de la planificación urbana. “El problema de fondo de la situación de veredas es quién se encarga”, explicó el especialista, al señalar que todavía existe un desafío sobre la responsabilidad del mantenimiento y el control de estos espacios.
Maidana sostuvo que las veredas deben ser entendidas como parte fundamental de la infraestructura urbana y no como un aspecto secundario de la ciudad. Para avanzar, considera clave contar con presupuesto, fiscalización y reglas claras que permitan garantizar recorridos seguros para todos, especialmente para adultos mayores y personas con discapacidad.
El arquitecto destacó que existen experiencias que muestran que es posible cambiar esta realidad. Mencionó el caso de la ciudad de Luque, donde la avenida General Aquino incorporó veredas inclusivas con baldosas podotáctiles. “Cuando los peatones son prioridad, los proyectos salen”, concluyó el entrevistado, al remarcar que una ciudad más caminable depende de decisiones que pongan a las personas en el centro.

