Los domingos son el único día en que Carlos puede permitirse dormir hasta más tarde. Las madrugadas de sábado y el amanecer del domingo son, en cambio, las horas que su vecino Alberto elige para celebrar con música a todo volumen. Aunque lo conoce y lo aprecia desde hace años, la falta de descanso se volvió insostenible y tuvo que llamar a la Policía.
Cuando la patrullera llegó, Alberto apagó el equipo, pero 15 minutos después de que los agentes se retiraron volvió a encenderlo con más potencia. Historias como esta se repiten en distintos barrios: una llamada al 911, una advertencia momentánea y la sensación de que nada cambia. Muchos vecinos desconocen cómo formalizar una denuncia para que el problema tenga seguimiento.
La fiscala especializada en delitos ambientales de la Unidad Penal N.° 2, Lisa Martínez, explicó a La Tribuna que el primer paso es acudir a la Policía. Los agentes deben constituirse en el lugar donde ocurre la perturbación. “El ciudadano debe exigir que se cumpla lo establecido en la Ley 6.390/20, que regula la emisión de ruidos capaces de afectar el bienestar o la salud de las personas”, señaló.
La Policía puede incautar artefactos que produzcan ruido
Cuando el ruido proviene de actividades en la vía pública, la Policía debe constatar la situación, realizar mediciones y, si la molestia persiste, puede proceder a la incautación del equipo que genera la perturbación.
En el caso de viviendas u otros recintos privados, el procedimiento requiere el acompañamiento de la Dirección de Gestión Ambiental. “Si tras la intervención municipal continúa la irregularidad, las actuaciones pueden ser remitidas al Ministerio Público”, indicó Martínez.
Ante conflictos entre vecinos, recomendó dejar constancia mediante una denuncia policial y no limitarse a una queja informal. La reiteración de la conducta y los procedimientos correspondientes permiten que las autoridades puedan dar seguimiento a cada caso.


