La bailarina recordó que llegó al ballet por invitación de una amiga y que desde el primer día encontró un ambiente de compañerismo. “Llegué invitada por una amiga que me insistió en que me iba a sentir muy bien. Y fue así, desde el principio”, relató.
Para Ledezma, la danza representa mucho más que una actividad recreativa. “Me siento muy feliz cuando estoy en clase, cuando estoy con mis compañeras. Los adultos tenemos que hacer alguna actividad y la danza es salud y alegría”, expresó.
Ledezma destacó además el apoyo de su familia, integrada por tres hijos, cinco nietos y un bisnieto. “Agradezco a mi familia que siempre me está apoyando. Me dan la tranquilidad para que yo pueda salir y tener mi propia libertad a mi edad. La danza me prepara para vivir la vejez, en cuerpo y espíritu”, señaló entre risas.
Vecina de Villa Cerro Corá, en Lambaré, Irma alentó a otros adultos mayores a vencer el miedo y sumarse a la danza. “Que se animen y disfruten como nosotros. La danza es una forma de llevar una vida saludable y feliz”, expresó. Agregó que el ballet se convirtió en una familia, donde comparten alegrías y se apoyan mutuamente.
El Ballet FAMA reúne a unas 25 personas que interpretan danzas paraguayas y cuadros de época. Sus presentaciones recorren el país y también han llegado a Chile, Bolivia y Argentina.


