La institución funciona como centro de acopio para recibir donaciones que serán destinadas a las familias afectadas. La iniciativa se desarrolla en coordinación con la Asociación de Venezolanos en Paraguay, organización encargada de centralizar los aportes y gestionar su envío por vía aérea al país caribeño.
La docente de educación superior Antonieta Rojas explicó en “El Programa Ese”, emitido por radio La Tribu 650 AM, que la campaña surgió a partir de los pedidos recibidos desde Venezuela, donde los hospitales enfrentan una grave escasez de medicamentos e insumos médicos debido a la cantidad de personas atendidas tras la emergencia.
“Medicamentos contra el dolor, insumos para curaciones, gasas; todo lo que actualmente se necesita para atender a las personas, porque estaban totalmente escasos debido a la cantidad de gente que llegó a los hospitales”, señaló Rojas.
La campaña recibe medicamentos para niños y adultos, alimentos no perecederos, materiales para curaciones, toallas y otros artículos de primera necesidad que puedan soportar el traslado. Rojas indicó que también se aceptan otros insumos útiles para las familias afectadas, siempre que no sean perecederos.
Centro de acopio
Las donaciones se reciben en la Universidad Comunera, ubicada en el barrio Mariscal, entre Monseñor Bogarín y José Eulogio Estigarribia. En el lugar, los voluntarios registran el aporte, lo clasifican y almacenan hasta reunir lo suficiente para trasladarlos al centro de acopio principal, ubicado en Luque.
“Las donaciones pueden acercarse desde las 9:00 hasta las 20:00. Registramos el nombre de quien dona, sus datos y almacenamos todo lo que recibimos”, aclaró la docente. El próximo envío fue programado con fecha de referencia para el 20 de julio, la responsable de la campaña aclaró que las personas pueden acercar sus aportes en cualquier momento antes de ese día.
Rojas advirtió que la crisis humanitaria continúa agravándose. Explicó que numerosas familias perdieron sus viviendas y permanecen en refugios improvisados, mientras aumentan las necesidades de alimentos, ropa e insumos básicos.
“Si bien las urgencias en el momento en que ocurrió el terremoto fueron terribles, ahora las consecuencias son aún peores. Muchísima gente tiene muchas necesidades, inclusive ropa, porque perdió todo. Los días van pasando, pero las necesidades van aumentando en diferentes aspectos”, concluyó.


