El experto en ciberseguridad Gunter Krone explicó que hoy el agresor puede mantenerse presente en la vida de la víctima durante todo el día sin necesidad de contacto físico, a través de llamadas, mensajes o redes sociales. “La violencia no empieza necesariamente con un golpe. Puede iniciar con controles, amenazas, humillaciones o vigilancia constante desde el celular”, señaló. Indicó que el hostigamiento digital suele generar cambios concretos en la vida cotidiana de la víctima, como aislamiento social, miedo a responder el teléfono, presión constante y pérdida de rutinas habituales. “El agresor busca control y poder sobre la víctima, incluso a la distancia”, sostuvo.
El especialista remarcó que la repetición de estos patrones es clave para identificar la violencia, ya que un conflicto ocasional no es lo mismo que un hostigamiento sostenido. Asimismo, recomendó no minimizar los hechos, guardar evidencia digital y pedir ayuda ante los primeros signos de presión o persecución. El fallo reciente consolida el reconocimiento judicial de estas conductas como violencia punible.


