El cardenal Cristóbal López Romero, de 74 años, dejó temporalmente el ejercicio de sus funciones como arzobispo de Rabat mientras la Santa Sede desarrolla una investigación canónica sobre denuncias presentadas por cinco mujeres adultas que lo acusan de presuntos comportamientos inapropiados y agresiones sexuales.
Según fuentes, el religioso rechazó de manera categórica las acusaciones y aseguró no haber cometido ningún delito. Asimismo, habría decidido apartarse de sus responsabilidades para evitar cualquier interferencia en el proceso que lleva adelante la Iglesia.
La investigación fue abierta conforme a la normativa vaticana establecida en el Motu Proprio Vox estis lux mundi, que regula el tratamiento de denuncias por presuntos abusos y conductas impropias dentro de la Iglesia católica. El procedimiento contempla un plazo ordinario de noventa días para su conclusión, aunque puede extenderse cuando las circunstancias del caso así lo requieran.
López Romero nació en España y posteriormente obtuvo la nacionalidad paraguaya. Su vínculo con Paraguay se remonta a 1984, cuando llegó al país como seminarista salesiano, desarrollando posteriormente una extensa labor pastoral y misionera.
En 2017 fue designado arzobispo de Rabat por el papa Francisco y, dos años después, en 2019, fue nombrado cardenal, convirtiéndose en una de las principales figuras de la Iglesia católica con estrechos vínculos con Paraguay.


