Encarnación. Los accidentes de tránsito se consolidan como uno de los principales problemas de salud pública en Itapúa. Datos del Departamento de Tecnología y Gestión de la Información del Hospital General de Itapúa (HGI) revelan que, entre el 25 de julio de 2025 —fecha de habilitación del centro asistencial— y el 31 de mayo de 2026, se realizaron 3.017 atenciones a personas lesionadas en siniestros viales.
El promedio es de 274 atenciones por mes, equivalente a 9,7 casos diarios. Del total, 762 pacientes ingresaron con triage crítico de nivel 1 y 2, lo que representa el 25,2% de los casos, una proporción muy superior al promedio general de pacientes graves atendidos por el hospital.
El informe aclara que los cinco fallecidos registrados corresponden únicamente a personas que murieron en el área de urgencias del HGI. No incluye a quienes llegaron sin signos de vida ni a pacientes que fallecieron posteriormente durante la internación.
Motociclistas concentran la mayor cantidad de casos
Las motocicletas encabezan ampliamente las estadísticas. El informe registra 1.251 atenciones relacionadas con este tipo de vehículos, equivalentes al 41,5% del total. Sin embargo, el propio documento advierte que el porcentaje podría ser mayor, ya que el 51,4% de los registros no especifica el tipo de vehículo involucrado.
En contraste, automóviles, camionetas y camiones representan apenas el 3,1% de los casos codificados.
Jóvenes, los más afectados
La franja de entre 18 y 29 años concentra 1.284 pacientes accidentados, equivalente al 42% del total. Le siguen las personas de entre 30 y 59 años, con el 37,1%. En conjunto, ambos grupos representan casi ocho de cada diez lesionados.
El informe también señala que el 66,7% de los accidentados son hombres, mientras que el 33,3% corresponde a mujeres.
Otro dato preocupante es la participación de menores de edad. De los accidentes en motocicleta registrados, 218 involucraron a niños y adolescentes menores de 18 años, ya sea como conductores o acompañantes.
El director del HGI, Juan María Martínez, advirtió que esta problemática genera un fuerte impacto sanitario, económico y social, ya que muchas familias enfrentan la pérdida de un ser querido o secuelas permanentes que limitan la capacidad laboral de las víctimas. Consideró necesario fortalecer las acciones de educación y prevención vial para reducir la siniestralidad en el departamento.


