La comunidad alteña volverá a convertirse en escenario de una de las manifestaciones culturales más representativas de Cordillera con la realización del tradicional festival de los Kamba ra’anga. La programación abarca tres jornadas consecutivas del 28 al 30 de junio, que convocan cada año a cientos de pobladores y visitantes.
El presidente de la comisión Kamba ra’anga, Adriano Escobar, explicó en entrevista con La Tribuna que las actividades comenzarán el domingo desde las 20:00 en Kamba Róga, en las inmediaciones de la capilla San Pedro y San Pablo.
La agenda continúa el día 29, con la celebración de la misa a las 10:00 en el templo mencionado, seguida por la procesión, y al mediodía el karu guasu y un festival artístico. Durante la noche volverán las presentaciones de los Kamba con el acompañamiento de una banda folclórica.
En la jornada del 30 seguirá la programación con el famoso “Kamba kuña”, protagonizado por mujeres, manteniendo el mismo horario de las funciones nocturnas.
Más de cien años de historia
Escobar destacó que la celebración supera el siglo de existencia y continúa vigente gracias al compromiso de las familias de la comunidad. “Esta tradición ya me contaron mis abuelos, ellos la vivieron. Nosotros vamos manteniendo de generación en generación”, dijo el entrevistado.
Indicó que la presentación principal gira en torno a los personajes del Guaycurú y la Rúa, protagonistas del relato transmitido por los antiguos pobladores. A esas interpretaciones se incorporan cuadros humorísticos inspirados en hechos de actualidad ocurridos durante el año.
“Tomamos lo que sucede en el país durante todo el año, hacemos un resumen y preparamos el espectáculo. La idea es hacer reír al público”, dijo Escobar.
Máscaras y vestimenta artesanal
Las máscaras elaboradas con raíz de timbó son uno de los principales símbolos de la festividad. Adriano Escobar destacó que su padre, Isidoro Escobar, fue uno de los pioneros en la fabricación de estas piezas en Itá Guazú y que hoy la tradición continúa en manos de su familia, transmitiéndose de generación en generación.
Escobar aclaró que la extracción de la raíz del timbó se realiza de forma controlada, dejando parte de la planta para garantizar su regeneración y evitar impactos ambientales. Señaló que desde hace 20 años dona entre 10 y 15 máscaras por año. También los trajes que visten los personajes están hechos con hojas secas de banano.


