La propuesta legislativa de elevar a 30 días corridos las vacaciones para todos los trabajadores volvió a instalar un debate que combina derechos laborales, productividad y costos empresariales. Mientras algunos sectores celebran la ampliación del descanso, otros advierten sobre el impacto económico que podría generar en las empresas.
En ese escenario, el experto en empleo Enrique López Arce considera que la discusión es válida, pero debe abordarse con criterios técnicos y lejos de posiciones extremas.
Para el especialista, Paraguay necesita revisar su régimen de vacaciones, aunque advierte que una reforma de esa magnitud no puede aplicarse de forma inmediata. “Si me preguntaban a mí, subiría a 14 días como Argentina. Está mal que estemos últimos en la escala de beneficios, así que es positivo que por lo menos subamos dos días. Creo que los empresarios no van a pelear con esa modificación”, señaló.
A su criterio, un incremento gradual permitiría mejorar las condiciones laborales sin generar un impacto difícil de absorber para el sector productivo. Recordó además que las vacaciones implican un costo adicional para las empresas, que deben organizar equipos o contratar reemplazos durante la ausencia del trabajador.
Más que cantidad de días
Para López Arce, la discusión no debería reducirse únicamente al número de jornadas de descanso.
Sostiene que Paraguay también necesita modernizar otros aspectos de su legislación laboral, como la posibilidad de vender una parte de las vacaciones o analizar incentivos económicos adicionales durante ese período, modelos aplicados en otros países.
El especialista plantea que cualquier reforma debe contemplar una mirada más amplia sobre la calidad del descanso y las condiciones laborales. “En un país informal como el nuestro, las vacaciones no solamente son para salir; también son para recuperarse del exceso laboral que uno tiene hoy”, explicó.
En ese sentido, considera que un aumento gradual de los días libres podría contribuir a un mejor equilibrio entre recuperación física, salud mental y desempeño laboral, siempre que vaya acompañado de cambios estructurales.
Buscar un equilibrio
López Arce insiste en que cualquier modificación debe construirse mediante consenso entre trabajadores, empleadores y Estado. A su entender, una reforma laboral sostenible debe considerar la realidad económica del país y evitar medidas que, aunque populares, resulten difíciles de sostener en el tiempo. “Descansar no es un lujo, sino una herramienta para preservar la salud, mejorar la productividad y alcanzar un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal”, puntualizó.
Para el especialista, Paraguay aún tiene margen para mejorar las condiciones de descanso de los trabajadores, pero ese avance debe darse de manera progresiva y acompañado de un análisis integral que contemple tanto los derechos laborales como la capacidad de adaptación de las empresas.
¿Más días o mejores vacaciones?
Después de un año de antigüedad, así se comparan algunos países de la región:
-Argentina: 14 días
-Bolivia: 15 días
-Chile: 15 días
-Ecuador: 15 días -Uruguay: 20 días -Perú: 30 días
Más allá de la cantidad de días, Enrique López Arce sostiene que Paraguay enfrenta otro desafío: muchos trabajadores no llegan a disfrutar plenamente del descanso al que tienen derecho. Según una investigación que desarrolla el experto, apenas dos de cada diez trabajadores afirman haber aprovechado sus vacaciones. Entre los principales motivos se menciona la falta de recursos para viajar, el agotamiento acumulado y la dificultad para desconectarse del trabajo. A su criterio, las vacaciones deben verse como un período necesario para recuperar energías y proteger la salud tanto física como mental.


