La colecta se realiza cada último domingo de junio, en vísperas de la solemnidad de San Pedro y San Pablo y del Día del Pontífice, que se conmemora el lunes. Los aportes en Paraguay podrán realizarse en las parroquias o mediante el código QR difundido por el Arzobispado de Asunción en su página web.
Según la información oficial del fondo, el valor del donativo no depende de su monto, sino del significado que representa para los fieles. El Óbolo de San Pedro permite a los creyentes participar de manera concreta en la misión de predicar el evangelio, difundir la caridad y promover la esperanza en distintas regiones del mundo.
También simboliza la pertenencia y la corresponsabilidad de los fieles con la Iglesia universal. Los informes anuales sobre la recaudación y el destino de los recursos pueden consultarse en el sitio oficial del Óbolo de San Pedro.
Origen de la colecta
La colecta del Óbolo de San Pedro tiene sus raíces en los primeros siglos del cristianismo, cuando los fieles ofrecían ayuda material al sucesor del apóstol Pedro para sostener su misión y asistir a los más necesitados. La práctica fue institucionalizada en 1871 por el papa Pío IX, tras la pérdida de los Estados Pontificios, con el fin de respaldar la misión de la Santa Sede. Desde entonces, la colecta se realiza cada año en torno a la solemnidad de San Pedro y San Pablo y constituye una de las principales expresiones de solidaridad con el ministerio del Papa.
Ayuda durante la pandemia
Durante la pandemia de covid-19, el Óbolo de San Pedro permitió financiar programas de emergencia para responder a la crisis sanitaria y social. Los recursos se destinaron a hospitales, centros de salud, comedores comunitarios y proyectos de asistencia para familias vulnerables en distintos países. Además, el fondo apoyó a Iglesias locales, migrantes, refugiados y comunidades afectadas por conflictos y desastres humanitarios, manteniendo la ayuda incluso en los años posteriores a la emergencia sanitaria.
Proyectos recientes
En los informes correspondientes a 2023 y 2024, publicados por la Santa Sede en 2024 y 2025, el Óbolo financió cientos de proyectos de asistencia directa. Entre ellos figuran un programa de atención sanitaria para familias vulnerables en Siria, un centro de rehabilitación para personas con discapacidad en Rumania y la sede de una universidad católica en Benín.
También, un centro de formación misionera en Senegal, una iglesia parroquial en Perú, un albergue para jóvenes en Tailandia, además de obras en Angola, Cuba e India y ayuda humanitaria para la población afectada por la guerra en Ucrania. En 2024 se financiaron 239 proyectos en 66 países de África, Europa, América, Asia y Oceanía.


