¿Qué es un área protegida y por qué la desconocemos?
Las Áreas Silvestres Protegidas (ASP) son espacios destinados a conservar muestras representativas de nuestra biodiversidad. Su función vital es garantizar los servicios ecosistémicos (como agua limpia, aire puro y regulación del clima), esenciales para el bienestar humano y la resiliencia climática.
Sin embargo, un estudio de WWF Paraguay (2025) reveló una alarmante brecha ciudadana: aunque existen más de 100 ASP, el conocimiento de la población sobre su ubicación y propósito es sumamente bajo.
SINASIP: La columna vertebral verde
El Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SINASIP), creado por la Ley N.º 352/94, organiza la conservación articulando esfuerzos públicos, privados, académicos y civiles. Según datos del MADES (2025), Paraguay cuenta con 128 ASP registradas:
Privadas: 71 (55%)
Públicas: 54 (42,5%)
Otros dominios: 3 (2%)
Estas áreas abarcan el 15% del territorio nacional. Además, el mapa se amplía con Reservas de Biosfera, Sitios Ramsar y potenciales Otras Medidas Efectivas de Conservación (OMEC).
El rol crucial de los Parques Nacionales
La UICN los define como áreas destinadas a proteger procesos ecológicos a gran escala (ciclo del agua, almacenamiento de carbono) y especies características. En Paraguay, la ley establece que cumplen un rol social permitiendo un “uso público controlado” para la investigación, educación y turismo responsable.
Nuestra historia de conservación inició con Tinfunqué (1966), seguido por pioneros como Ybycuí (1973) y Cerro Corá (1976). Hoy, contamos con 12 Parques Nacionales que superan 1.500.000 hectáreas. Cinco ecosistemas gigantes destacan en este bloque:
Defensores del Chaco (720.724 ha): Coloso y principal ejemplo de conservación del Chaco Seco.
Médanos del Chaco (605.076 ha): Fundamental para sostener el paisaje continuo del norte chaqueño.
Caazapá (12.699 ha): Refugio crítico para el amenazado Bosque Atlántico del Alto Paraná (BAAPA).
Cerro Corá (5.683 ha): Transición ecológica única entre cerrado y BAAPA, de enorme valor histórico.
Ybycuí (>5.000 ha): Combina el resguardo del BAAPA con el patrimonio histórico de la antigua fundición de hierro.

Alerta roja: Amenazas a nuestro legado
Nuestras ASP enfrentan amenazas abundantes y progresivas que comprometen su integridad:
Amenazas Directas (zona núcleo): Surgen dentro del área por manejo deficiente, tala ilegal, contaminación in-situ o turismo no sostenible.
Amenazas Indirectas (zona de amortiguamiento): Nacen del exterior por la mala utilización del suelo, expansión urbana y pobreza de comunidades aledañas.
Los mayores enemigos de nuestros parques son la extracción ilegal de recursos (madera, fauna), los cultivos ilícitos, los incendios y la presencia de especies exóticas invasoras, principal causa mundial de pérdida de biodiversidad.
Un compromiso desde la ciencia hacia el futuro
Defender estas áreas es un compromiso social ineludible. Desde la academia, la Facultad de Ciencias Agrarias (UNA) impulsa esta valoración a través de su cátedra de Manejo de Áreas Protegidas y Vida Silvestre. A la par, el Grupo de Investigación GI MARENA forma capital humano y genera ciencia para demostrar que conservar la biodiversidad es la única estrategia válida para un verdadero desarrollo sostenible. Conocer y proteger nuestro legado natural es asegurar el futuro de Paraguay.



