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Félix celebra entre el trabajo y el compromiso con cuatro hijos

Félix Mendoza es cocinero profesional en un restaurante de Asunción y padre de cuatro hijos. Tras una etapa familiar difícil se separó, pero esta circunstancia no cambió su rol. Los visita a diario, organizó el quinceaños de su hija mayor y sostiene que la presencia vale más que cualquier obligación económica.

| Por La Tribuna
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Padre presente.Félix Mendoza, un humilde y dedicado cocinero profesional, quien diariamente se esfuerza para que no les falte nada a sus cuatro hijos.Gentileza

Félix Mendoza trabaja como cocinero profesional en un restaurante de Asunción. Es padre de cuatro hijos, Romina, Maricela, Lucas y Deyner. Su historia familiar cambió durante la pandemia, cuando atravesó la pérdida de su suegra y su cuñado en un accidente, hechos que marcaron su vida personal y derivaron en su separación de la madre de los niños.

Aun así, sostiene que ese proceso no modificó su vínculo con sus hijos. Vive en Luque, mientras ellos residen en Areguá junto a su madre, pero mantiene contacto cotidiano y los visita prácticamente todos los días.

El fin de semana pasado vivió uno de los momentos más importantes del año familiar: el quinceaños de su hija mayor. Reconoce que el festejo implicó un gran esfuerzo económico, aunque lo asumió como una prioridad. “Siempre que uno trabaja, los apuros económicos se van resolviendo con el tiempo”, expresó.

Se encargó personalmente del menú

Como cocinero, también estuvo a cargo del menú de la celebración, que incluyó arroz frito con verduras, sopa y muslos de pollo. A la fiesta asistieron familiares y amigos del colegio, en un encuentro que combinó celebración y esfuerzo personal.

Además de la organización del evento, destinó parte importante de sus recursos a la remodelación del cuarto de su hija, más la compra de todos los muebles necesarios. Y es que se puso la meta de acondicionarle a su princesa un espacio propio dentro de la casa familiar.

“Gracias a Dios mis hijos tienen casa propia, eso me da tranquilidad”, comentó. Reconoce que su trabajo diario es por necesidad, aunque también destaca que tiene el privilegio de ejercer una profesión que le gusta.

Sobre la realidad de los padres ausentes, mantiene una mirada crítica. Considera que la asistencia económica no reemplaza el acompañamiento cotidiano y que el compromiso con los hijos es una responsabilidad ineludible.

“No hay que abandonar si querés que las cosas te salgan bien”

A su criterio, el abandono tiene consecuencias en la vida y cada padre debe asumir sus decisiones. “Si uno quiere que las cosas salgan bien, primero debe cumplir con sus hijos, no hay que abandonarlos”, reflexiona.

En este Día del Padre, la historia de Félix Mendoza se convierte en un ejemplo de constancia, presencia y esfuerzo cotidiano.

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