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Salario mínimo y pobreza: el reto para el bienestar del trabajador

La economista Verónica Serafini destaca que Paraguay redujo la pobreza monetaria gracias al empleo y a programas de protección social. Sin embargo, advierte que persisten desafíos en calidad de servicios públicos, la informalidad laboral y el poder adquisitivo.

| Por La Tribuna
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La mayor preocupación de los trabajadores es que el salario mínimo alcance para cubrir la canasta básica de alimentos y servicios.Manu Palacios

Paraguay registró avances en la reducción de la pobreza durante los últimos años, un resultado que para la economista Verónica Serafini refleja el impacto positivo del crecimiento de los ingresos y de los programas de protección social como Tekoporã, la pensión alimentaria para adultos mayores y la alimentación escolar.

No obstante, sostiene que el descenso de la pobreza monetaria no necesariamente implica una mejora de la calidad de vida de la población. Según explica, muchas familias que logran superar la línea de pobreza continúan enfrentando dificultades relacionadas con la calidad de los servicios públicos esenciales.

“La calidad de vida está directamente vinculada a la calidad de los servicios públicos”, señala la especialista, al mencionar áreas como salud, educación y transporte.

Serafini considera que garantizar ingresos suficientes para cubrir una canasta básica de bienes y servicios es fundamental para mejorar las condiciones de vida de los hogares. Sin embargo, advierte que persisten brechas entre los ingresos y el costo de vida, afectadas por factores como la inflación de los alimentos y los cambios en la composición de las familias.

Informalidad, el gran enemigo

La economista también subraya el peso de la informalidad laboral, que limita el acceso de miles de trabajadores a mecanismos de protección social como jubilaciones, seguros de desempleo o licencias por enfermedad.

De cara a los próximos años, Serafini considera que las políticas públicas deben fortalecerse a lo largo de todo el ciclo de vida de las personas. Entre las medidas que menciona figuran la ampliación de la cobertura de Tekoporã, becas para estudiantes de educación media y superior, políticas de cuidado para jóvenes y personas mayores, así como acciones orientadas a la formalización laboral y el fortalecimiento de la agricultura familiar. También destaca la importancia de ampliar la atención primaria y garantizar el acceso gratuito a la salud. Sin embargo, sostiene que la mejora de la calidad educativa sigue siendo una condición indispensable para lograr avances sostenibles en la reducción de las desigualdades y el bienestar de la población.

Solo estas acciones, sostiene, permitirán que la reducción de la pobreza se traduzca en mayores niveles de bienestar y oportunidades para la población.

Los tres puntos clave

1- Avances en pobreza, pero con límites

La reducción de la pobreza monetaria en Paraguay responde al crecimiento del empleo y a programas sociales, aunque no siempre se traduce en una mejora real de la calidad de vida.

2- Servicios públicos e informalidad, factores críticos

La economista advierte que la calidad de salud, educación y transporte, junto con la alta informalidad laboral, siguen siendo obstáculos centrales para mejorar el bienestar.

3- Desafío estructural de largo plazo

Plantea que las políticas deben abarcar todo el ciclo de vida, con más protección social, educación, salud y formalización del empleo para sostener la reducción de desigualdades.

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