Uno de los puntos más importantes es respetar los límites de velocidad. No se trata solo de evitar multas. Circular a velocidad adecuada da tiempo para reaccionar ante un imprevisto, un animal en la ruta o una frenada brusca del vehículo que va adelante. En zonas urbanas, cruces o con lluvia, la prudencia al volante puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia, explican.
El cinturón de seguridad es obligatorio para todos los ocupantes, incluso para los que van atrás. Con un impacto, el cinturón reduce drásticamente las lesiones graves. Parece una obviedad, pero todavía hay quienes viajan sin él, según la institución.
Mirar el teléfono mientras se conduce es una de las distracciones más peligrosas. Leer un mensaje lleva apenas segundos, pero a 100 kilómetros por hora esos segundos equivalen a avanzar sin ver la ruta.
Las señales de tránsito también juegan un papel clave. Semáforos, carteles de “PARE” y límites de velocidad no son decoración. Respetarlas ordena la circulación y reduce conflictos entre vehículos y peatones.
Otra regla fundamental es mantener la distancia prudente con el auto que va adelante. Conservar un espacio seguro permite frenar sin colisionar si ocurre algo inesperado.
Desde la Patrulla Caminera recomiendan además verificar el estado general del vehículo antes de salir: frenos, neumáticos, luces y líquidos. Planificar el recorrido y conducir con paciencia evita decisiones apresuradas.
Para los motociclistas, el casco y el chaleco reflectivo son obligatorios, y está prohibido trasladar a menores de 12 años como acompañantes.







