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Vivero Forestal de Itaipú cumple 50 años con récord de producción

El Vivero Forestal de Itaipú, ubicado en el complejo Tekotopa Centro Ambiental, cumplió medio siglo de funcionamiento como uno de los principales centros de producción de especies nativas de todo el país. Actualmente, genera alrededor de 1,3 millones de plantines al año.

| Por La Tribuna
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El vivero trabaja con más de 90 especies forestales y frutales nativas, mientras que en su huerto medicinal alberga más de 60 variedades de plantas utilizadas tradicionalmente en la preparación de mate y tereré.

El Vivero Forestal de Itaipú se consolida como una de las principales plataformas de producción y preservación de especies nativas del Paraguay. Desde su creación, en 1976, el espacio ha acompañado programas de reforestación, investigación científica y recuperación de ecosistemas en distintos puntos del país.

Hoy con 50 años de vida institucional está ubicado en el Tekotopa Centro Ambiental. El vivero cuenta actualmente con capacidad para producir en promedio 110.000 plantines por mes, lo que representa alrededor de 1,3 millones de ejemplares al año. La producción abastece proyectos ambientales impulsados por la entidad, además de iniciativas educativas, donaciones a instituciones y actividades de concienciación sobre el cuidado de los recursos naturales.

Solo durante 2025 habrían sido distribuidos más de 600.000 plantines para programas de educación ambiental, reforestación y acciones socioambientales desarrolladas en distintas comunidades, según la entidad.

Uno de los principales destinos de esta producción es el programa Itaipú Preserva, considerado el mayor proyecto de restauración ecológica del país. La iniciativa abarca actualmente cerca de 3.000 hectáreas en proceso de recuperación, en una franja que se extiende desde Hernandarias hasta Salto del Guairá.

El vivero trabaja con más de 90 especies forestales y frutales nativas, mientras que su huerto medicinal alberga más de 60 variedades de plantas utilizadas tradicionalmente en la preparación de mate y tereré.

Desarrolla además programas de conservación de especies amenazadas, contribuyendo a reducir la extracción directa de ejemplares de los bosques naturales.

A lo largo de las últimas décadas, la infraestructura incorporó sistemas de fertirriego que reutilizan agua de lluvia, áreas de compostaje, producción de tubetes o macetas biodegradables, invernaderos y un banco de semillas destinado a la investigación y preservación genética.

Durante medio siglo, el vivero se ha convertido en un punto de referencia para universidades, investigadores y estudiantes que realizan trabajos científicos, pasantías y actividades académicas vinculadas a la conservación ambiental.

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