La celebración estuvo precedida por una procesión desde la parroquia San Francisco hasta la Catedral Metropolitana, donde numerosos fieles participaron de la adoración al Santísimo Sacramento y de la misa presidida por el arzobispo.
En su homilía, Martínez recordó que la fe debe traducirse en acciones concretas en favor de la comunidad, especialmente de los sectores más vulnerables. En ese sentido, sostuvo que quienes desean asumir responsabilidades públicas deben comprometerse con la mejora de las condiciones de vida de la población.
“Amar a Dios implica comprometerse con los hombres y mujeres concretos que habitan nuestras ciudades y comunidades”, expresó. Agregó que gobernar supone trabajar por el acceso al empleo digno, la salud, la educación, la vivienda y las oportunidades necesarias para el desarrollo integral de las familias.
Finalmente, exhortó a los candidatos y futuras autoridades a ejercer la política como una vocación de servicio. “Quienes resulten elegidos no deberían acceder a espacios para servirse del poder, sino a espacios desde los cuales puedan servir mejor”, afirmó.


