En los últimos años, señala, surgieron propuestas de equipos reducidos e incluso unipersonales que comenzaron a explorar ideas con identidad autoral, priorizando la creatividad y las experiencias narrativas por sobre la complejidad técnica.
A nivel regional e internacional, la participación paraguaya aún es limitada y se concentra en equipos vinculados a empresas que pueden asistir a eventos como Gamescom o la GDC (Game Developers Conference) evento y feria anual más importante y de mayor trayectoria para los profesionales de la industria de los videojuegos.
En tanto, los desarrolladores amateurs suelen quedar fuera de estos espacios clave para generar contactos y oportunidades.
Bernardou destaca además que las industrias “hermanas” del videojuego, como la animación, el cómic y la ilustración digital, muestran avances puntuales. Existen estudios como Tucán y Firelight Studios, aunque el acceso al sector sigue siendo reducido y concentrado en profesionales formados en el exterior o con alta especialización. Organizaciones como Paraguay Animation y ComicPy buscan fortalecer el ecosistema, pero aún se requieren políticas públicas e inversión educativa.
En el plano académico, la oferta local es limitada. Existe una universidad privada que ofrece la carrera de Diseño y Animación Digital con enfoque publicitario, mientras que otras instituciones brindan cursos cortos en programación o diseño. La mayoría de los profesionales del área proviene de carreras afines como ingeniería, diseño gráfico o artes visuales, lo que evidencia, según Bernardou, la necesidad de ampliar y especializar la formación local.


