Cada vez que las temperaturas descienden por debajo de los 10 grados, el albergue de la Secretaría de Emergencia Nacional ubicado en el Bañado Tacumbú activa su funcionamiento para recibir a personas en situación de vulnerabilidad y evitar que arriesguen sus vidas expuestas al frío.
El espacio fue habilitado a comienzos de mayo y forma parte del operativo impulsado por el Gobierno durante el invierno. En años anteriores funcionaba en la Costanera de Asunción, pero este año fue trasladado a un predio propio de la SEN para garantizar la continuidad del servicio y mejorar la logística. Además, tienen un segundo albergue en la ciudad de Limpio, en el predio del frigorífico Guaraní.
María Laura Cáceres, encargada del refugio en el turno mañana, explicó que el trabajo se sostiene gracias a la rotación de funcionarios que realizan guardias permanentes para mantener operativo el lugar las 24 horas.
“Acá tenemos todo preparado para continuar brindando apoyo y resguardar a las personas que necesitan”, señaló.
Tienen recursos para aumentar capacidad
Actualmente, el albergue cuenta con capacidad para 30 personas distribuidas en dos carpas separadas para hombres y mujeres. Además, dentro de una infraestructura de material se acondicionaron camas especiales para madres con bebés lactantes.
En caso de que aumente la demanda, la SEN dispone de recursos para ampliar inmediatamente la capacidad mediante la instalación de otra carpa y más camas.
Desde su habilitación, alrededor de 140 personas utilizaron el servicio, mientras que otras recibieron colchones y frazadas en distintos puntos de la capital.
El refugio se habilita cuando la temperatura es igual o menor a 10 grados, aunque también reciben casos excepcionales.
“Hay personas que realmente no tienen dónde ir y hacemos excepciones porque entendemos la urgencia”, comentó Cáceres.
Tres comidas diarias
Además del alojamiento, el albergue ofrece desayuno, almuerzo y cena. Las comidas calientes forman parte central del acompañamiento durante las jornadas más frías. Entre los platos más preparados figuran puchero, tortilla y mandioca.
Cada noche permanecen unas 10 personas, en su mayoría hombres. Según explicó la encargada, la ubicación actual podría influir en la cantidad de usuarios debido a la limitada disponibilidad de transporte público hacia la zona.
Aun así, quienes necesitan ayuda logran llegar llamando al número habilitado por la institución: el (0986) 111-001. “Otra opción es llamar al 911 y una patrullera pasa a buscarlos para trasladarlos hasta el albergue”, explicó.
Cualquiera puede necesitar albergue
Pedro fue uno de esos casos. Llegó desde Capitán Bado luego de atravesar un viaje difícil que lo dejó sin dinero y sin un lugar donde dormir. Consiguió el número del refugio, llamó y recibió orientación para llegar hasta el sitio, donde fue recibido sin inconvenientes.
Historias similares se repiten cada invierno. Rosa (54), por ejemplo, perdió su empleo y atravesó varios meses de inestabilidad económica. Tras recibir información sobre el refugio, encontró allí abrigo, alimentación y acompañamiento mientras reorganizaba su vida.
El modesto sueño de encontrar un hogar
El señor Miguel (78) tiene un sueño más sencillo: encontrar un lugar definitivo donde vivir dignamente y no volver a dormir en la calle.
Aunque estas necesidades ya superan la cobertura de emergencia de la SEN, los funcionarios también realizan gestiones para contactar hogares de abrigo y ayudar a personas vulnerables a reconstruir sus proyectos de vida.
“Es muy satisfactorio cuando vemos que algunos logran conseguir trabajo, volver con sus familias o encontrar un hogar definitivo”, expresó Cáceres.
Son centenares de frazadas entregadas y muchos platos servidos durante las noches más frías del año, en un esfuerzo coordinado que busca proteger vidas y devolver esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles.

