La historia de Sol Aramí es la de una joven paraguaya que transformó los obstáculos en oportunidades. Logró graduarse con los máximos honores de la carrera de ingeniería mecánica. La compatriota recibió la distinción “summa cum laude”, locución latina que significa “con el mayor elogio” o “con máximos honores”, reconocimiento reservado para estudiantes con desempeño académico sobresaliente.
Además, fue seleccionada como una de las mejores egresadas entre unos 150 estudiantes latinos que integran el centro latino de la universidad. Sol relató a La Tribuna el sacrificio, las dificultades y la emoción de alcanzar una meta que soñaba desde los 15 años.
Durante la ceremonia de graduación, la ingeniera emocionó a los presentes al iniciar su discurso utilizando el idioma guaraní. “Mba’éichapa” (¿Cómo están?), expresó con orgullo antes de continuar su alocución en inglés, llevando así una parte de la identidad paraguaya hasta uno de los escenarios académicos más prestigiosos de EE.UU.
Recordó que su sueño de estudiar ingeniería nació desde muy joven, impulsado por su curiosidad y su pasión por la tecnología y los números. Sin embargo, también reconoció que “las limitadas oportunidades para cursar esa carrera en universidades públicas fuera de Ciudad del Este y Asunción fueron determinantes para buscar opciones en el exterior”.
Explicó que mudarse a la capital “implicaba un costo elevado para su familia”, por lo que comenzó a investigar sobre becas internacionales. Así descubrió que EE.UU. era uno de los que ofrecía becas completas para estudiantes extranjeros. Inició un intenso proceso de preparación académica y aprendizaje, hasta que finalmente recibió su aceptación en febrero de 2022 y viajó en agosto para iniciar una nueva etapa.
Lejos de su país, no fue fácil
Sol relató que enfrentó grandes desafíos al llegar a un país con un idioma, una cultura y un sistema educativo completamente distintos. “Estar lejos de casa y hacer las cosas en otro idioma fue difícil”, expresó. Recordó que incluso las actividades cotidianas representaron un reto constante.
Destacó que encontró amistades y mentores que la ayudaron a integrarse y a comprender mejor el funcionamiento de la vida académica y social en el país norteamericano.
Aunque su beca cubría alojamiento, alimentación y estudios, debía solventar gastos personales y los pasajes para regresar a Paraguay. Trabajó, pero mantenía un alto rendimiento académico.
Pese a las dificultades, aseguró que nunca perdió de vista el sueño que la acompañaba desde la adolescencia. “Desde que tengo 15 años tengo el anhelo de llegar a ese escenario y recibir mi título, y estar hoy acá es increíble”, manifestó emocionada. “Es un logro de otro mundo. Estoy demasiado feliz y agradecida de haber llegado hasta donde estoy”, agregó.
“Dios, mis padres y mis amigos fueron mi roca principal para seguir batallando por mi sueño”, resaltó.
“Nunca tengan vergüenza de preguntar”
Antes de concluir, Sol dejó un mensaje para los jóvenes paraguayos que sueñan con estudiar en el exterior: “Nunca tengan vergüenza de preguntar y pedir ayuda. Sean curiosos, sean rova’atã (caradura), se van a sorprender en el camino”. Con esa frase, la joven alienta a animarse sin miedo a preguntar. Sol regresará a Paraguay para descansar y compartir tiempo con su familia, antes de continuar su búsqueda laboral y seguir formándose en el extranjero.


