Considerada una de las superficies eólicas más extensas de América del Sur, el área forma parte de la Reserva de la Biósfera del Chaco y fue reconocida como “Zona Núcleo” por la Unesco debido a su alto valor ecológico y ambiental.
El parque protege ecosistemas adaptados a condiciones áridas y resguarda una importante diversidad de flora y fauna nativa. Entre las especies que habitan el lugar se encuentran el guanaco, el yaguareté, el taguá, el aguará guazú y el pichi ciego, un armadillo que se encuentra en peligro.
En los arenales también crecen más de 35 especies de cactus, además de bosques de palo santo, quebracho blanco, guayacán y samu’u, que conforman un ecosistema clave para la conservación de la biodiversidad chaqueña.
Otro de los recursos estratégicos protegidos en la zona es el Acuífero Yrenda, considerado la reserva de agua dulce más importante del Chaco. Este sistema subterráneo se extiende por unos 120.000 kilómetros cuadrados en Paraguay y se conecta con acuíferos compartidos con Argentina y Bolivia.


