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En Caazapá apuestan por fortalecer producción agrícola de las familias

Marciano Tillería Aquino creció trabajando la tierra en el departamento de Caazapá y hoy sigue apostando por la agricultura familiar campesina. En el Día del Agricultor Paraguayo, celebrado el domingo último, reflexionó sobre los cambios que afronta el campo y la necesidad de brindar más oportunidades a las familias rurales.

| Por La Tribuna
Agricultura familiar campesina. Si bien ahora están incursionando en otros productos, la producción del maíz sigue siendo el punto fuerte en la comunidad de Ka´aguy Rory. (Gentileza)

Marciano Tillería Aquino nació en el distrito de Abaí, departamento de Caazapá, y con una sonrisa nos cuenta que se crio “en el monte”. A sus 58 años, todavía recuerda los tiempos en que el algodón era uno de los cultivos más importantes en la región donde vivía y cuando el trabajo en la chacra comenzaba desde la infancia.

“Desde los 10 años ya andaba con el arado y los bueyes”, cuenta al recordar cómo en ese entonces los chicos ayudaban a sus padres “apenas podían caminar”. Según relata, en aquella época los niños crecían acompañando las tareas del campo y aprendiendo desde pequeños el valor del trabajo.

Aunque durante algunos años tuvo que migrar a Argentina en busca de mejores oportunidades, nunca abandonó la idea de regresar al país y seguir trabajando la tierra, pues está en su esencia y es lo que mejor le sale. Hace siete años se instaló en el asentamiento Ka’aguy Rory, del distrito 3 de Mayo, donde impulsó la creación de un comité de productores para organizar a los labriegos de la comunidad. En la actualidad, es el gerente del comité.

La consigna es mantener la agricultura viva

Los agricultores de la zona se dedican principalmente al cultivo y comercialización de granos, aunque también avanzan en la producción de cebolla, locote, tomate y papa, en ese tan necesario camino de la diversificación para poder tener ganancias. Tillería destaca que el acompañamiento de técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) ayudó a fortalecer el trabajo comunitario de la tierra.

“A través de la Dirección de Extensión Agraria estamos recibiendo asistencia, pero faltan más técnicos para llegar a más gente”, sostuvo Marciano. Explicó que muchas veces las plagas afectan severamente a los cultivos y que en estos casos resulta fundamental el diagnóstico de técnicos para salvar la producción y mejorar la calidad de los alimentos.

Para el productor, el trabajo agrícola sigue siendo esencial para la población. “Los agricultores somos importantes para el sostenimiento de las vidas humanas, porque producimos alimentos naturales para el consumo de la gente”, afirma.

Cada vez menos jóvenes quieren dedicarse al oficio

Sin embargo, reconoce que cada vez menos jóvenes desean permanecer en el campo debido a la falta de mercados seguros y a los bajos ingresos que genera la producción. “La gente ve más fácil emigrar o hacer changas. Eso nos duele, porque si tuviéramos las condiciones recuperaríamos la esperanza de labrar la tierra”, lamenta.

Pese a las dificultades, mantiene intacta la confianza en el futuro de la agricultura del campo. Considera que el sector nunca desaparecerá porque continúa siendo necesario para garantizar alimentos a la población y sostener a miles de familias rurales.

A criterio de Marciano, uno de los grandes desafíos es generar mejores condiciones de comercialización para que los pequeños productores puedan vivir dignamente de su trabajo. Entre sus propuestas, mencionó la necesidad de contar con centros de acopio en cada distrito y fortalecer la salida de productos paraguayos hacia nuevos mercados.

En el marco del Día del Agricultor Paraguayo, celebrado cada primer domingo posterior al Día de la Madre, Tillería nos muestra con su historia que apoyar al campo significa también mantener vivas a las comunidades rurales del país.

Maíz y organización impulsan a Ka’aguy Rory

En el asentamiento Ka’aguy Rory, donde vive Marciano Tillería, unas 135 familias viven de la agricultura familiar campesina y encontraron en el maíz una oportunidad concreta de crecimiento. Gracias al acompañamiento del MAG, los productores recibieron maquinaria y herramientas que les permitieron reducir costos y mejorar la calidad de la producción.

A través del Proyecto de Inserción a los Mercados Agrarios (PIMA), el comité local accedió a trilladoras, zarandas para limpieza, medidores de humedad, silos de acopio y motocarros.

El año pasado la comunidad produjo alrededor de 120.000 kilos de maíz y este año espera nuevamente superar las 100 toneladas. Además, los agricultores avanzan en la diversificación de cultivos con cebolla, papa, tomate y otras hortalizas, mientras proyectan industrializar parte de la producción para generar valor agregado y más ingresos.

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