El combate al narcotráfico en nuestro país ya no se limita únicamente a la destrucción de cultivos ilícitos. La Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD), a través de su Dirección de Desarrollo Alternativo, puso en marcha la “Operación Restaurar”, una loable iniciativa que busca sanar las profundas heridas ambientales que dejan los narcos en nuestros bosques.
Es una realidad innegable que las estructuras dedicadas a la producción de marihuana ingresan de forma clandestina a reservas naturales, tanto públicas como privadas. En estos lugares, depredan extensas hectáreas de monte virgen para establecer sus centros de cultivo ilegal. Ante este ecocidio, la institución antidrogas decidió dar un paso más allá de la simple erradicación.

El plan consiste en realizar intensas jornadas de reforestación una vez concluidos los operativos de corte y quema de la droga. Para ello, el personal de la SENAD procede a la siembra al voleo de semillas de especies nativas, utilizando materiales proveídos gracias a la cooperación interinstitucional con el Instituto Forestal Nacional (INFONA).
Tras la siembra, estas áreas intervenidas no quedan al abandono. Ingresan a un sistema de monitoreo y seguimiento periódico para evaluar tanto el avance del crecimiento de las semillas esparcidas como el proceso de regeneración natural del ecosistema dañado.
Cabe destacar que la Operación Restaurar ya tuvo exitosas implementaciones como broche de cierre en las operaciones binacionales “Nueva Alianza”, llevadas a cabo en conjunto con la Policía Federal del Brasil. Su más reciente ejecución se dio tras finalizar la Operación Nueva Alianza 55, que tuvo lugar en las siempre castigadas zonas boscosas del departamento de Amambay.
Con este tipo de acciones, la SENAD busca consolidar un abordaje integral: no solo se trata de golpear las finanzas del crimen organizado, sino de asumir un compromiso real con la protección y la paulatina recuperación del medio ambiente en Paraguay.


