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La jubilación: la etapa más esperada puede traer un gran vacío emocional

La jubilación suele imaginarse como una etapa de descanso y tranquilidad, pero para muchos adultos mayores implica soledad, pérdida de identidad y depresión. La psicóloga Sandra Díaz advierte sobre un problema poco visibilizado y rodeado de tabúes.

| Por La Tribuna
Retirarse del trabajo también puede significar pérdida de identidad para muchos adultos mayores.

Tras años de rutina laboral que brinda identidad y pertenencia, la jubilación puede generar un cambio brusco que, en algunas personas, deriva en tristeza, ansiedad y sensación de vacío emocional al desaparecer la estructura diaria.

La depresión posjubilatoria es una realidad poco abordada, aunque cada vez más frecuente. La psicóloga Sandra Díaz, del Hospital General de Luque, especialista en salud mental, explicó que la jubilación no siempre es vivida como un alivio.

“Todos esperamos con ansias ese momento, pero cuando llega cambia nuestra perspectiva, el vínculo social ya no es el mismo, se reduce el contacto cotidiano, eso puede generar soledad”, afirmó a La Tribuna.

Impacto emocional

Díaz señaló que el impacto emocional se vuelve aún más profundo cuando la persona atraviesa otras pérdidas simultáneas, como la muerte del cónyuge o la distancia física de los hijos. “Nos volvemos más vulnerables emocionalmente”, añadió.

Otro factor sensible es la disminución de los ingresos económicos. Depender solo de la pensión genera incertidumbre, ansiedad y preocupación constante. La dificultad para reinsertarse laboralmente o sentirse desplazado también afecta directamente la autoestima, afirmó.

“El impacto psicológico es bastante importante. Hay desorientación, pérdida de pertenencia y cambia la percepción del valor propio. Aparece una sensación de duelo por dejar atrás una etapa significativa de nuestras vidas”, sostuvo Díaz.

Aunque algunas personas encuentran bienestar y alivio en esta nueva etapa, otras experimentan un fuerte deterioro emocional, especialmente cuando pasan de una vida activa a jornadas vacías y silenciosas.

“La falta de actividades y el aislamiento social pueden derivar en depresión o ansiedad en el adulto mayor. El ser humano necesita mantener vínculos, objetivos y sensación de utilidad”, aseguró la profesional.

Explicó que cuando desaparecen las responsabilidades cotidianas y el contacto social frecuente surgen pensamientos negativos, excesivas preocupaciones, desmotivación, frustraciones, inseguridad y tristeza.

Señales

La psicóloga también alertó sobre las señales que se deben observar, como aislamiento social, irritabilidad, desinterés en actividades cotidianas, alteraciones del sueño y del apetito, falta de motivación, problemas de concentración e incluso descuido de la higiene personal.

Estas emociones sostenidas pueden derivar en cuadros depresivos severos. Díaz insistió en la importancia de resignificar la jubilación y entenderla como una oportunidad para reconstruirse emocionalmente.

Una problemática cada vez más visible

La depresión posjubilación se ha convertido en una problemática cada vez más visible entre los adultos mayores. En una sociedad marcada por la rapidez, la productividad y vínculos sociales frágiles, muchos llegan a esta etapa sin redes de apoyo sólidas ni herramientas emocionales para adaptarse al cambio.

Sandra Díaz advierte que muchas personas evitan buscar ayuda profesional por vergüenza o porque consideran que el malestar emocional es “normal” a esa edad, lo que retrasa la atención oportuna y agrava los síntomas.

En este contexto, el Hospital General de Luque refuerza su atención a través del Programa de Adultos Mayores, donde profesionales capacitados brindan orientación, acompañamiento psicológico y contención a quienes atraviesan estas dificultades.

Asimismo, el Servicio de Salud Ocupacional del hospital cumple un rol fundamental en el bienestar integral de los trabajadores, incluyendo personal de blanco, administrativo y de servicios generales, promoviendo la prevención y el cuidado de la salud mental dentro del ámbito laboral.

Como parte de sus acciones innovadoras, el hospital implementa un programa piloto dirigido a funcionarios jubilados, enfocado en la detección temprana de la depresión posjubilación. El plan contempla la identificación voluntaria de los participantes, evaluaciones psicológicas, aplicación de test especializados y un seguimiento continuo.

El objetivo es acompañar el proceso de desapego del trabajo, fortalecer la salud emocional y mejorar la calidad de vida de los adultos mayores en esta nueva etapa.

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