La Secretaría Nacional de Cultura declaró al Kurusu Ára, conocido como Día de la Cruz, como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, incorporando los saberes, prácticas rituales y expresiones comunitarias vinculadas al Kurusu Jegua, tradición que cada 3 de mayo convoca a familias y comunidades en distintos puntos del país.
La medida fue establecida mediante la Resolución SNC N.º 249/2026, firmada por la ministra Adriana Ortiz Semidei, que reconoce a esta manifestación como una práctica viva de alto valor simbólico, religioso y comunitario.
El documento oficial destaca que el Kurusu Ára conserva tradiciones orales, formas de organización social y técnicas artesanales asociadas a la preparación y ornamentación ritual de las cruces.
Sergio Ríos, director de Estudios, Antropología, Arqueología y Paleontología de la SNC, señaló a La Tribuna que “entre las prácticas más representativas se encuentran los rezos, los encuentros familiares, las visitas a cementerios, el cambio de paños de las cruces y el tradicional karu guasu”.
Uno de los elementos centrales es el Kurusu Jegua, que reúne conocimientos transmitidos de generación en generación sobre la selección de materiales, técnicas de elaboración y significados estéticos y espirituales.
Tradición viva y comunitaria
La resolución también subraya la presencia de la chipa dentro de las prácticas comunitarias del Día de la Cruz. Su elaboración colectiva, su carácter de ofrenda y su uso como elemento decorativo en cruces, nichos y oratorios refuerzan su vínculo con la candidatura presentada por Paraguay ante la Unesco para integrar la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Ríos también resaltó “el rol de las comunidades portadoras y custodias de esta manifestación, responsables de mantener viva la memoria social, los conocimientos y las prácticas que sostienen la vigencia del Kurusu Ára en distintas regiones del país”.
Con este reconocimiento, el Estado busca fortalecer acciones de protección, documentación y salvaguardia, promoviendo la continuidad de la tradición dentro del marco de la Ley N.º 5.621/2016 de Protección del Patrimonio Cultural.

Refuerzan articulación con comunidades para preservar el Kurusu Ára
La Secretaría Nacional de Cultura (SNC) oficializó la declaración del Kurusu Ára como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, un paso clave para la protección de esta expresión tradicional paraguaya. La medida no solo reconoce su valor simbólico y ritual, sino que establece una estrategia centrada en el trabajo articulado con las comunidades portadoras para asegurar su continuidad.
El director de Estudios, Arqueología y Paleontología, Sergio Ríos, explicó que el enfoque principal será el fortalecimiento de los mecanismos de transmisión ya existentes.
“La Secretaría impulsará acciones en articulación con las comunidades portadoras, orientadas a fortalecer los mecanismos de transmisión ya existentes y a garantizar que la celebración tradicional del Kurusu Ára pueda continuar realizándose”, señaló.
Las acciones contemplan la promoción de encuentros comunitarios y el reconocimiento de manifestaciones vinculadas al Kurusu Ára y al Kurusu Jegua, con el objetivo de reforzar la transmisión generacional.
Estas iniciativas cuentan con respaldo de la Resolución SNC N.º 249/2026, que establece lineamientos para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial, incluyendo la articulación con la Iglesia y las organizaciones como los estacioneros.
Ríos destacó que el ámbito familiar y comunitario es clave para la sostenibilidad de la tradición. “En este marco, se priorizan iniciativas que refuercen la continuidad de la práctica en el ámbito familiar y comunitario”, indicó.
Además, subrayó la proyección internacional de estas prácticas, vinculadas a la candidatura de la chipa ante la Unesco. “La declaratoria contribuye a fortalecer el contexto cultural en el que la chipa se inscribe como patrimonio vivo, evidenciando su transmisión intergeneracional y su arraigo en las comunidades”, afirmó.
Finalmente, enfatizó que el proceso de salvaguardia tendrá a las comunidades como protagonistas. “Se prevé garantizar la participación activa de las comunidades portadoras en todas las acciones de salvaguardia, reconociéndolas como protagonistas y custodias del patrimonio”, sostuvo.


